La ciudad

Ñati, la egresada más longeva de la Arzeno, palpita la fiesta de la escuela

Tiene 93 años y una vitalidad y lucidez envidiables. El 7 de mayo será la invitada especial del centenario de la institución.

Martes 23 de Abril de 2019

"Esto es un sueño, estoy feliz, somos como una familia", dijo Vicenta "Ñati" Placente, que a los 93 años presidió el reencuentro de ex alumnos de la Escuela Nº 83 Juan Arzeno. La ocasión fue la previa a la fiesta del centenario que se celebrará el próximo 7 de mayo. La celebración viene con una expectativa tan alta que hasta ya se solicitó el corte de la calle Ovidio Lagos al 1000. Si cada promoción tiene un promedio de cien alumnos, y la escuela cumple un siglo, no es difícil imaginar que hasta ese espacio pueda quedarles chico.

Días antes de esa megafiesta y para ir creando clima, las autoridades del lugar organizaron un encuentro de ex alumnos, desde la primera promoción (1919) hasta la de 2018. Fue un sábado por la mañana y sucedió lo esperado. Sin diferencias de edad, todos sintieron que estaban en casa. Los diálogos, las actividades, la lectura de los libros de promociones que habían puesto a disposición y hasta un rincón con guardapolvos y útiles, con el claro objetivo de ataviarse para las fotos.

Cuando llegó el momento de hacer retroceder el reloj para encontrar entre los pupitres puestos ad hoc al alumno o alumna más longeva, Vicenta dio el presente. Como hizo tantas veces desde la década del 30, cuando cursó la primaria en la Arzeno. "Me sentaron al medio y entre dos señores de ochenta y tanto, que me siguen en antigüedad como ex alumna", le contó a La Capital.

En una de las pequeñas mesas de la biblioteca, Vicenta comenzó por recordar la distribución del inmueble y la salida por calle San Juan. Era la segunda vez que volvía convocada por su paso por el lugar. Antes había acudido a las fiestas de familia de una parte de sus 11 nietos y 14 bisnietos, que siguen sus pasos en la Arzeno, no así sus cuatro hijos, que hicieron la primaria en otro colegio.

Después del encuentro realizado días atrás, la memoria quedó a flor de piel y corazón adentro. Su nieto Diego Ruiz, junto a su esposa Lorena, la están ayudando a digitalizar las viejas fotografías, donde ella "está de marinerito y otra de paisanita. Todo era muy lindo, éramos todos compañeros, yo la pasaba bien, eso sí que recuerdo, me gustaba mucho venir".

Después de 1937, cuando Vicenta egresó con el diploma de sexto grado, el grupo nunca más volvió a reunirse. Por eso la convocatoria para participar del Centenario de la Escuela sonó a gloria. Un premio de la vida, dice ella mientras evoca al director José Martín y a su maestra de sexto grado, Susana Cifré.

La escuela del barrio

Como vivía en Suipacha y Mendoza, llegaba a la escuela con sus amiguitos del barrio, los mismos con los que por las tardes jugaba en las veredas, cuando las mamás salían un rato, para vigilarlos.

En el barrio, que fue el mismo de la escuela, "éramos todos conocidos, porque como antes eran casi todos propietarios, todas las generaciones se conocían", cuenta y dice que como había poco tráfico, hasta se podía "jugar de vereda a vereda". Eso sí, aclara que ella "no era de tanta calle".

De aquellas mañanas de infancia en la Arzeno recuerda con gusto los cálculos orales de matemática, una materia en la que siempre se lució. Pero también le gustaba leer y admite que era muy aplicada. "Era algo común en esa época, que eran muy pocos los alumnos más revoltosos", comenta riendo y dice que el respeto era uno de los valores apreciados.

Y así, la ex alumna más longeva de la escuela se prepara para celebrar el centenario, como tantos otros que orgullosos pasaron por sus aulas.

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