Mientras pasadas las 21 del domingo el gobernador Omar Perotti anunciaba las nuevas restricciones en el contexto de la pandemia cientos de personas se convocaron en el parque Alem en el marco del clásico de fútbol rosarino que se disputaba en ese preciso momento. Ese escenario, que no fue el único pero sí el último, en el marco de una pandemia que lleva más de un año, causó cuanto menos desconcierto.
“Es una situación esquizofrénica: por un lado te digo lo que se puede y no se puede, pero no hago nada para evitar lo que te digo que no se puede hacer. Habla de un debilitamiento del poder de control del Estado en todos sus niveles, lo que además juega en gran medida con el hastío social", señaló el docente e investigador de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Sebastián Castro Rojas.
Sobre esa incapacidad de fiscalización de las medidas también apuntó el epidemiólogo Julio Befani; en tanto, la psicóloga y docente de la UNR, Marisa Germain, le sumó otro elemento: “Hay una lógica carente de liderazgo donde los dirigentes conducen mirando las encuestas, es decir consultando la voluntad de los gobernados, lo que provoca un daño social terrible".
Santa Fe anunció ese día la adhesión a las limitaciones de circulación nacional y la suspensión de la presencialidad en las escuelas, aunque otras decisiones como el cierre de los shoppings y centros comerciales se dejaron de lado. Para la psicóloga, titular de la cátedra de Teoría Social de la UNR y magíster en Salud Pública, más allá de "la torpeza" del mandatario para comunicar, hay "un episodio" en su vida política que lo define y es su abstención como senador en el debate por la legalización del aborto en 2018.
“Ese es el camino del medio y no existe si querés ser representante, porque te lleva a construir el camino a la nada y si hay algo que no se puede hacer en tiempos de crisis es gobernar atendiendo al lobby y grupos de presión”, dijo para explicar en parte lo que sucedió el domingo y agregó: “Una cosa es que un dirigente gobierne con el oído en las encuestas en tiempos normales, tengo objeciones sobre eso pero podría darse. Pero en una situación crítica,prestar atención a la voluntad de los gobernados provoca un daño social terrible. (Winston) Churchill, cuando lideró Inglaterra en tiempos de guerra les propuso a los ingleses «sangre, sudor y lágrimas» y nadie gana elecciones proponiendo sangre, sudor y lágrimas".
Pérdida de la centralidad
Una de las consecuencias de que la pandemia se haya extendido por más de un año “es la pérdida de la centralidad en la toma de decisiones", dice Germain, y detalla: “En crisis, es central para el éxito de las medidas es justamente la centralidad de la decisión. Eso funcionó en 2020 sobre todo en el gobierno nacional y sobre todo frente a una situación desconocida y de temor como es una enfermedad y la posibilidad de la muerte".
Sin embargo, ya en 2021 las decisiones "comenzaron a dispersarse” y explica: "Un poco porque la oposición empieza poner en cuestión a la autoridad, porque parte de la sociedad estimulada por esa oposición la enfrenta y porque la misma autoridad se divide en base a las circunscripciones y eso, que puede ser útil, genera efectos nocivos".
Esa “disolución de la autoridad" es la que empuja a lo que se vio el domingo. Desde lo comunicacional, Castro Rojas agrega "errores en cuanto al tiempo en el que se le comunicaron las decisiones a la población y más en una actualidad que es instantánea" y a la dispersión de autoridades que señala Germain, le agrega otro elemento que es la aparición a lo largo de la pandemia de “canales alternativos”.
“Hay un mensaje que llega desordenado, a diferencia de lo que sucedió en un primer momento, donde los canales oficiales estaban claros y la opinión pública los tomaba como fuente de información _detalla_. Se suman canales, hay muchas voces a nivel político, se empiezan a ver cómo juegan los intereses de otro tipo, el mensaje ya no cala tan fuerte en la opinión pública y a los gobiernos nacional, provinciales y municipales es cuesta tener claridad en un año, donde lo electoral empieza a jugar y mucho".
"Cada cual opina lo que quiere y hace lo que quiere", señala Germain como indicador de la descomposición social reinante. A lo que agrega el hecho de que “con la pandemia encima, aún es difícil determinar responsabilidades sobre las actitudes oportunistas de algunos sectores que aún no pagan los costos".
La especialista puso como ejemplo un punto clave en estos días como es la presencialidad en las aulas. "Con el tiempo quedará más claro como ciertas actitudes, como el insistir en la educación presencial, es un elemento muy nocivo en relación a la necesidad de salvar vidas en términos colectivos porque no hablamos de una actividad económica imprescindible, pero se insiste como si fuera indispensable para salvar una vida cuando no lo es. ¿Quién se va a hacer responsable si el virus muta, la edad de contagios sigue bajando y se producen muertes en niños y adolescentes? Es imposible hacer frente a una pandemia con un Poder Judicial que toma decisiones contra las autoridades sin elemento científico".
El (des)control del Estado
En ese contexto, no solo no aparece con claridad un Estado que diga qué hacer para cuidar la salud de todos, sino que además ahí vuelve a aparecer la postal masiva de los hinchas de Central celebrando: un Estado que dice qué no se puede hacer y no hace nada para evitar que eso mismo no suceda.
Así como Castro Rojas la califica de una “situación esquizofrénica" que habla de la falta "poder de control del Estado", el epidemiólogo Julio Befani señala desde campo de la salud que "si se va a tomar una medida restrictiva o de liberación de actividades, se debe estar muy seguro de que esa actividad se puede cumplir. Pero como somos hijos del rigor, tengo que ver también si la voy a poder controlar, algo que que aquí no sucede".
"Uno ve que las medidas que se están implementando no se cumplen. Fijémonos en Rosario, el banderazo de los hinchas de Newell's, la salida de la gente de sus casas a festejar _continuó_. Era más importante el partido que el tema de la presencialidad en las escuelas y otro tipo de actividades que no se controlan".