Las firmas más representativas del siglo XX, tanto nacionales como internacionales, que van desde Lucio Fontana, Rogelio Yrurtia y Alfredo Bigatti hasta José Fioravanti, Lucio Correa Morales, Eduardo Barnes, José Gerbino y Enio Iommi, son parte del patrimonio escultórico del Museo Castagnino. Sin embargo, mostrar las esculturas no siempre es fácil. Tender un puente entre el espacio municipal del parque Independencia y la Universidad Nacional de Rosario (UNR), a través de su Espacio Cultural Universitario (ECU), fue el trabajo que se dieron a lo largo de 2022 esos organismos para que más de 34 piezas escultóricas de la reserva patrimonial del museo fueran puestas a punto y trasladadas -cada una de ellas pesa entre 30 y hasta 200 kilos- al edificio de San Martín 750, donde a partir de este jueves pueden visitarse.
"Reserva abierta. La vida de las esculturas de la Colección Castagnino+Macro" es la propuesta curada por Alejandra Rubinich, Cristina Lancellotti y Roberto Echen que podrá visitarse de martes a viernes, de 10 a 18, y los sábados de 16 a 19. Aunque la cita formal para la inauguración de la exhibición está prevista para el próximo miércoles 21, a las 20.
Una muestra donde, además, el público podrá ver la intervención in situ de los equipos de restauración sobre una de las obras. "Pastorcita coya", una de las piezas seleccionadas por los curadores será intervenida durante el tiempo que dure la exhibición por una de las cátedras de la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR, en otro de los cruces que hace la propuesta.
Visibilizar apenas una ínfima parte de ese enorme acervo patrimonial del museo es uno de los principales objetivos de la propuesta que llevó más de un año de trabajo sistemático. Y decir apenas una ínfima parte no es una metáfora si se tiene en cuenta que la colección escultórica del museo está compuesta por más de 200 piezas, entre las que se destacan las firmas del 1900 de Fontana, Bigatti, Fioravanti, Barnes y Gerbino, entre otros, y la muestra pondrá a la vista del público durante estos dos meses 34 piezas.
Para el secretario de Cultura del municipio, Dante Taparelli, sacar esas obras del edificio de Pellegrini y Oroño y llevarlas al centro de la ciudad implica "democratizar el conocimiento y el acceso al patrimonio cultural" y no es casual el puente construido con la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
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"Muchos de quienes esculpieron estas figuras tridimensionales, en volumen, con cuerpo material pero con peso histórico aún mayor, fueron trabajadores del arte que se formaron en la universidad -continuó Taparelli-. En este gesto de éxodo temporario de las esculturas, el arte sale a buscar a la gente".
Abrir la reserva
Abrir las puertas de los depósitos del Castagnino, un organismo que tiene en su reserva más de 5 mil piezas tanto pinturas como esculturas que no están en exhibición, significó no sólo llevar adelante un proceso de selección de qué obras se iban a exponer, sino que además empujó en lo específico un proceso de reorganización de la reserva de esculturas.
"Se trata de lograr una rápida localización, acceso y conservación óptima de las piezas", detallaron desde el museo.
Las 34 obras que fueron seleccionadas por el equipo de curados y que ahora se exponen en el ECU presentan diferentes materialidades, van desde el mármol y la piedra hasta la madera y el yeso, en una variedad infinita de formas con sus respectivas bases.
Una de las más destacadas entre las seleccionadas para la exposición está "Pastorcita Coya", una obra en yeso de Miguel Antonio Nevot, que además durante la muestra será restaurada in situ por la cátedra Problemática de la Conservación y Restauración de Monumentos y Obras de Arte de la Facultad de Humanidades y Artes de la Univiersdad, a cargo Rubinich, una de las curadoras de la muestra y parte del equipo de Conservación del Castagnino.
Lo cierto es que retirarlas las esculturas de los depósitos y trasladarlas fue todo un desafío en sí mismo para los equipos de Montaje y Conservación, ya que cada una de las obras pesan entre 30 kilos las más livianas y hasta 200 kilos las que están realizadas en mármol.
Antes del traslado, se llevó adelante la limpieza en seco de las piezas, se tomaron fotografías, se hizo un reporte de las condiciones y se rotuló cada una de las esculturas. Además, para concretar el transporte y dada su fragilidad, se diseñaron y confeccionaron cajas de embalaje rígido con aislamiento y amortiguación interna realizada con espuma de polipropileno. En el exterior, durante el traslado, cada obra fue cubierta herméticamente.
Ahora ya listas y dispuestas en el edificio de San Martín al 750, saldrán a "encontrarse con el público", como señaló el secretario de Cultura. Habrá tiempo hasta el 26 de agosto y la entrada es libre y gratuita.