La ciudad

El humor como clave del éxito de "31 minutos", un programa chileno para chicos

El periodista, productor, director de cine y televisión chilena, Alvaro Díaz estuvo en Rosario para formar parte del jurado del Festival Lationamericano de Video, donde fue jurado.

Domingo 15 de Septiembre de 2013

El creador de “31 minutos”, el noticiero para chicos que nació en Chile e hizo furor en Latinoamérica, estuvo en Rosario para elegir la mejor producción de video. Alvaro Díaz contó a La Capital su experiencia como iniciador de una productora independiente, su apuesta por el pequeño público y el desafío de introducir el humor y la educación en un mismo programa que se diversificó en distintos formatos.

   “31 minutos” tuvo su película en la pantalla grande con más de 100 mil espectadores. La serie también se puede ver por internet y hasta cuenta con su propio show musical en vivo que se presentó en el festival de Viña del Mar. Los creativos lanzarán la cuarta temporada en breve.

   El producto inventado por Díaz tiene el formato de noticiero donde el conductor del programa, los periodistas y los demás personajes son todos títeres: Tulio Triviño Tufillo es el conductor, Juan Carlos Bodoque, el periodista estrella y un apostador sin suerte, y Eusebio Manguera, el dueño del canal. También, entre otros, está Calcetín Con Rombos Man, que protagoniza al superhéroe.

   “Este programa es el que a mí me hubiera gustado ver cuando era chico. La verdad es que los concursos, los gritos y los bailes no me interesaban”, expresó Díaz.

   Todo nació cuando el periodista y director de cine y televisión creó, junto a Pedro Peirano, la productora independiente Aplaplac. Allí surgió la idea de hacer este programa que buscaba ser una especie de Plaza Sésamo y logró un éxito rotundo sobre todo en Chile y en México.

   Comenzó a ser transmitido en marzo de 2003 por la señal de Televisión Nacional de Chile. Desde septiembre de 2004 a enero de 2007 llegó a toda América latina a través de Nickelodeon. En Argentina también lo transmitió Canal 7.

   “A mí de chico me interesaba la oficina de mi papá, los legos, las capitales de los países y los planetas y, como somos varios productores, plasmamos distintos intereses que son los que tienen los personajes del noticiero”, contó Díaz.

    “Los títeres son como niños que tienen todos los beneficios de un adulto: auto, casas, dinero, pero no responsabilidades”, explicó el productor chileno. Por ejemplo Juan Carlos es un conejo, hace apuestas y siempre está trabajando porque tiene que pagar las deudas, pero no carga con lo nefasto de ser un perdedor. Este conejo es el que hace las notas de ecología donde también se plasman los derechos de los niños a vivir en un medioambiente sano”, continuó.

   Con el paso del tiempo, “31 minutos” comenzó a ser más gracioso. “Nos dimos cuenta de que cuanto más humor había, mejor funcionaba y así lo fuimos incorporando. Hoy lo que nació como un noticiero es una comedia con personajes”, dijo Díaz.
Formatos. Además de ser un programa innovador por sí mismo, “31 minutos” supo adaptarse con éxito a los cambios que sufrieron los medios de comunicación en los últimos tiempos.

   Lo que nació como una serie de televisión terminó convirtiéndose en múltiples reproducciones por YouTube y en un largometraje en el cine. Los títeres también dieron el salto al escenario real y ahora cuentan con su propio show en vivo. Junto con esto crearon sus propia música y canciones que también los identifican. Así, lograron una producción discográfica propia.

   “No me interesan los formatos”, aclaró Díaz. “No nos amarramos a la televisión como único espacio. Efectivamente el programa nació en la televisión, pero estamos del lado del público y nos adaptamos a lo que consume. Por ejemplo, yo consumo internet, veo películas online y considero que el producto se tiene que adaptar. Me interesa el público. Ofrezco lo que el público consume. Si quiere verlo por internet, puede hacerlo, o seguir prendiendo la televisión y encontrarse con el programa. Lo importante es imponer un nivel de contenido, más allá del formato en que se ofrezca”, opinó el chileno que llegó para Rosario encantado con la ciudad donde ya estuvo en otras oportunidades.

El periodista, productor, director de cine y televisión chilena estuvo en Rosario para formar parte del jurado del Festival Lationamericano de Video.

Participó como expositor en una mesa donde especialistas disertaron sobre el desarrollo y la innovación de formatos, la integración de medios y tecnología, narrativa transmedia y convergencia, y el lugar de la producción independiente.

Junto con Díaz también expuso Ernesto Molinero (productor ejecutivo de Caiga quien Caiga) y Bernarda Llorente y Claudio Villarruel (On Contenidos y 360 TV Digital). El panel estuvo coordinado por el secretario de Cultura Municipal, Horacio Ríos.

Respecto a la producción que se presentó en el Festival de Video (ver aparte), Díaz señaló: "Hoy es distinto. Cuando yo empecé el milagro era que se viera y se escuchara. En cambio, ahora le pedimos a los productores lo mismo que se requiere en cualquier lugar del mundo: que la producción tenga sentido, que lo que se cuenta te cautive, que tenga elementos genuinos que decir, y no sea simplemente un discurso. Además hay que decirlo bien", destacó.

Acotó que los ganadores supieron expresar correctamente estos requerimientos y dijo que "son productos muy buenos hechos en países de Latinoamérica".

Un experto. Además del exitoso noticiero y comedia infantil que creó Díaz, el chileno también ha incursionado en la pantalla grande. Hizo documentales, videoclips y realiza permanentes colaboraciones en medios escritos.

En 2009 ganó el Premio Coral en el Festival de Cine de La Habana a mejor película de animación por "31 minutos, la película". Dirigió y escribió los documentales "Sueños de futuro" (en 2011) y "Los dibujos del Bruno Kulczewski", las series de documentales para televisón "Sangre, sudor y lágrimas" (2000), "Mira tú", "El factor humano", "Plan Z" y "Atlas vivo de Chile".

Ganó el premio Altazor de las Artes Nacionales por "El factor humano" y "31 minutos".

Después de ocho años está en plena producción de la cuarta temporada de "31 minutos", con el objetivo de que parezca que todo sigue igual y que la ficción nunca se dejó de crear.

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