Detuvieron a un gasista trucho por una fuerte explosión en un Fonavi
Eran las 15 cuando una potente explosión sacudió la torre 1 del Fonavi ubicado en Grandoli y
Sánchez de Thompson, en la zona sur de Rosario. Todo comenzó con un chispazo producto del encendido
del motor de la bomba de agua que hizo contacto con el gas acumulado en una celda cercana, pérdida
que ayer habían comenzado a reparar las manos de un técnico sin matrícula, que quedó
detenido...
25 de agosto 2009 · 01:00hs
La onda expansiva rompió vidrios, aberturas y puertas en departamentos de los primeros
cinco pisos de la torre (tiene diez en total), provocando el pánico entre sus habitantes y lesiones
leves a una beba y dos mayores de edad.
Tras una autoevacuación preventiva (son 44 departamentos por piso), los
vecinos de Grandoli 4595 tampoco ocultaron su bronca frente a las graves consecuencias de una
pérdida de gas de larga data, por un lado, y los casi 20 minutos que tardaron en llegar la dotación
y el vehículo de apoyo de los Bomberos Zapadores a raíz del extenso trayecto por cubrir desde la
central de Córdoba y Ovidio Lagos.
Por eso, el fuego proveniente de la pérdida en la cañería de gas fue
prácticamente extinguido por los moradores del complejo habitacional (consistente en cuatro
torres), que cortaron abruptamente los suministros del fluido y de la luz para evitar daños
mayores.
Conmoción. La sorpresa fue mayor al descubrir que el siniestro había afectado la
sala que también ocupa el incinerador de residuos, de donde emanaba una densa humareda que,
rápidamente, ascendió por el hueco de las escaleras, alarmando a los vecinos.
“La explosión fue tan fuerte que creí que nos habían puesto un
balde cargado con nitroglicerina”, graficó a La Capital José María Espinoza, dueño de uno de
los departamentos afectados.
Sobre las causas del estallido, Espinoza relató: “La denuncia por
la pérdida la hicimos seis meses atrás. Vinieron de Litoral Gas pero nos explicaron que, como era
un problema interno, la reparación les correspondía a los propietarios”.
“Luego el consorcio llamó a una reunión y convocamos a dos
gasistas, que justo hoy (por ayer) empezaron a trabajar. A las 13 se fueron almorzar y, dos horas
después, escuchamos la explosión”, resumió.
Posteriormente, la investigación encarada por la subcomisaría 11ª y el
juez de Instrucción Luis María Caterina desembocó en la detención de Celestino A., de 57 años,
quien trabaja para un gasista oficial pero sin la matrícula correspondiente.
El estallido seguido de incendio afectó a una beba de 10 meses, que fue
atendida en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela con golpes en la cabeza.
Además, un joven de 23 años presentó síntomas de asfixia y una mujer
sufrió lesiones leves en la cabeza.
Mientras algunos habitantes barrían los vidrios dispersos en los
pasillos aún impregnados de olor a humo, y otros observaban azorados la destrucción reinante en el
sector del incinerador, no pocas voces comentaban que “las cañerías están viejas y con
pérdidas”.
Déficit. Por su parte, integrantes de una cuadrilla de Defensa Civil municipal
desnudaron la falta de respuestas a una problemática que es moneda corriente en los Fonavi:
“Recorrimos el edificio y no hay deficiencias estructurales de importancia causadas por la
fuerte explosión, salvo las detectadas tiempo atrás durante otras inspecciones”.
Pasadas las 16 se descontaba la pronta reposición del servicio
eléctrico, aunque la vuelta del suministro de gas continuaba siendo una incógnita en la torre con
marcada impronta leprosa en sus paredes, territorio del ex jefe de la barrabrava de Newell’s
Roberto Pimpi Caminos.