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Un libro desvió una bala y le salvó la vida por milagro a un evangelista

Un feligrés evangelista boliviano salvó milagrosamente su vida en una iglesia de Mendoza cuando un ladrón le disparó a quemarropa pero la bala pegó en un cancionero que llevaba a la altura del pecho.

Viernes 29 de Mayo de 2009

Un feligrés evangelista boliviano salvó milagrosamente su vida en una iglesia de Mendoza cuando un ladrón le disparó a quemarropa pero la bala pegó en un cancionero que llevaba a la altura del pecho.

Mauricio Sanez Condorí es un agricultor de 38 años que dirigía los cantos de una iglesia evangelista del departamento mendocino de Maipú cuando un ladrón le disparó para hacerlo callar, pero la bala pegó en el himnario y no lo mató.

"Creo que la mano de Dios estuvo allí y me salvó", relató Mauricio luego de que una bala que iba directa a su corazón se desviara gracias a un libro de himnos de la Iglesia Cristiana Evangélica de los Hermanos Libres, en Maipú. El increíble hecho ocurrió anteanoche a las 21.30 en la sede de esa congregación religiosa de Rodeo del Medio, ubicada en calle Reconquista 200, mientras un grupo de 18 creyentes entonaba el canto número 411 y no habían percibido la llegada de un delincuente.

En el pequeño salón los asistentes seguían las indicaciones de este humilde agricultor, que es padre de un niño de tres años llamado Santiago, que por suerte no estaba con él.

"¡Cállense!". "Yo tenía el cancionero abierto y estaba haciendo cantar las canciones y el tipo entra al local evangélico por la puerta con el revólver en la mano. Dice: «¡Cállense, no digan nada y entreguen lo que tengan: celulares, billeteras, los bolsos!»", cuenta Mauricio.

Pero aunque el delincuente pidió silencio, él siguió cantando. "No me callé para nada. Pensé que era un revólver de juguete, no verdadero, y seguí cantando. Después me apuntó a mí, que seguía cantando y cuando vi que disparó la bala, se sintió un ruido y pegó en la punta del cancionero. El rebote me agarró".

En ese momento, Mauricio sintió que se le adormecía la herida, justo debajo del hombro izquierdo, muy cerca del corazón. Creyó que la bala era de goma, y que tal vez el ladrón solamente quería asustarlos.

Según los testimonios, todo el suceso habría durado unos diez minutos, tiempo suficiente para que el delincuente, que actuó con la cara cubierta, tomara el botín conformado por biblias, libros de canciones y algunos celulares y se fuera, dejándolos encerrados en el lugar para que no lo siguieran.

Evarista Chapana, la esposa de Mauricio, se puso muy nerviosa cuando vio la herida de su marido. Para esta mujer, estas cosas pasan porque "éste es el último tiempo, digo por las cosas que están pasando. Tiene que venir un fin de este mundo".

Toda la familia de este hombre que salvó su vida milagrosamente, es creyente, y aseguraron que "las personas que hacen daño lo pagan en este mundo, porque en el otro es peor". Incluso el mismo Mauricio dijo que si se encontrara con el hombre que le disparó le diría "que no haga más estas cosas, porque en la vida se paga lo que uno hace mal". Además, espera que ya que el ladrón se llevó las biblias y los himnarios, los lea para cambiar de actitud ante la vida.

Una zona insegura. Juan Chapana, cuñado de Mauricio, indicó que "no es la primera vez que ocurre un asalto en la zona. Este lugar pertenece a la comisaría de Rodeo del Medio, Maipú, pero nunca llega la policía por la lejanía".

Según Juan, deberían estar comprendidos dentro de la jurisdicción de La Primavera, Guaymallén, "que queda a 2 kilómetros para que puedan cuidarnos un poco más, porque acá siempre hay asaltos. El día anterior a este asalto, a un local le quisieron robar plata, pero como no había, se fueron".

Mauricio y su familia son de nacionalidad boliviana, están radicados en la Argentina y siempre se han dedicado al cultivo de la tierra. Ayer debían llevar la verdura de su finca a la feria de Guaymallén, pero no pudieron hacerlo por atender a la prensa. Aún así, estaban dispuestos a dar testimonio de su "milagro".

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