El hemisferio sur pudo haber alcanzado el jueves pasado la temperatura más alta registrada de su historia. Una estación en Onslow, una pequeña ciudad costera en el oeste de Australia, registró una temperatura sofocante de 50,7 grados en medio de una fuerte ola de calor que afecta a varios países del sur, como la Argentina.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha comenzado una revisión meticulosa de la lectura de la temperatura. Si se verifica, empataría el registro más alto de todos los tiempos establecida en Oodnadatta, Australia, el 2 de enero de 1960.
Un enorme domo de calor estaba estacionado sobre Australia Occidental, con Onslow justo debajo. Las temperaturas fueron de unos 11 grados por encima de lo normal en la época más calurosa del año.
“Teniendo en cuenta las tendencias de aumento de la temperatura en las últimas décadas, es menos sorprendente que veamos temperaturas extremas como la de Australia Occidental en este momento”, escribió Nina Ridder, investigadora del Centro de Excelencia para Climas Extremos en la Universidad de New South Wales de Sydney.
Australia Occidental actualmente está saliendo de su tercer diciembre más cálido en 2021. Ridder dijo que las temperaturas medias de la superficie del mar en el noroeste de Australia Occidental también han estado por encima del promedio -alrededor de 2 grados más altas en diciembre de 2021- y podrían haber tenido efectos nocivos sobre los ecosistemas marinos, como inducir el blanqueamiento de los corales.
La temperatura extrema llega la misma semana en que varias de las principales instituciones de investigación climática del mundo anunciaron que los últimos siete años han sido los más calurosos de la historia registrada. En ese tiempo, se han batido récords de temperatura en todo el mundo. La OMM tiene cuatro investigaciones en curso y acaba de completar otra.
“Desde la creación del archivo mundial de extremos meteorológicos y climáticos de la OMM en 2007, nunca hemos tenido tantas verificaciones/evaluaciones en curso como las que tenemos actualmente”, escribió en Randy Cerveny, quien dirige el equipo de extremos climáticos y meteorológicos de la Organización Meteorológica Mundial, en un correo electrónico.