La Habana.— Las Damas de Blanco, el grupo que reúne a esposas y otros
familiares de presos políticos cubanos, afirmaron que seguirán recibiendo el dinero que les manden
organizaciones desde el extranjero, y acusaron al gobierno de Raúl Castro de tratar de "ahogarlas"
económicamente y de "desacreditar" a las familias de los 75 presos políticos detenidos en la
"primavera negra" de 2003.
"El gobierno nos quiere ahogar para que no podamos llevarles (a los presos) la
jaba (bolsa) con leche, aseo personal y aceite", denunció la Dama de Blanco Berta Soler a
periodistas, después de la tradicional marcha de las mujeres, vestidas de blanco, cada domingo en
el barrio Miramar de La Habana.
"Vamos a seguir recibiendo el dinero, a nosotros el gobierno no nos va a ahogar,
porque ese dinero que nos mandan las personas de buena voluntad, los exiliados cubanos, nos hace
falta, no para comprar ningún tipo de arma, sino la jaba que esos hombres necesitan, para
transportarnos a las provincias donde ellos están y para mantener nuestras casas", afirmó
Soler.
Sin embargo, admitió que después de que el mes pasado el gobierno cubano
denunciara que las Damas habían recibido dinero procedente del anticastrista Santiago Alvarez, que
cumple cárcel en Estados Unidos por posesión ilegal de armas, serán más cautas con la "procedencia"
de los fondos.
"Vamos a seguir aceptando el dinero de cualquier persona de buena voluntad y de
las personas exiliadas cubanas, pero trataremos de conocer la procedencia para que el gobierno no
nos involucre en algo con lo que no tenemos que ver", declaró.
Cuentas claras. Entre las organizaciones anticastristas de las que las Damas
reciben dinero, Soler citó a la Fundación Cubano Americana, que les hace llegar unos 50 dólares
cada 45 días, así como a Plantados, que cada tres meses les envía 150 dólares por preso
político.
"Todo el dinero que venga que no sea sucio, que no sea de droga ni de
terroristas, vamos a aceptarlo", insistió Soler.
Con respecto a la posibilidad de que esta semana la Unión Europea elimine las
sanciones impuestas a Cuba hace cinco años tras la detención de sus esposos y familiares, Soler se
manifestó contraria a la medida, al considerar que no conllevaría a ningún cambio en la isla.
"El hablar con el gobierno cubano no vale la pena, porque si Fidel era duro y
malo, más malo es su hermano Raúl", el actual presidente cubano, sostuvo. "Ellos no escuchan, sólo
oyen y no interiorizan las cosas. Todo va a seguir igual", opinó.
El gobierno cubano no admite la figura de "presos políticos" o de conciencia y
los califica de "contrarrevolucionarios" y "mercenarios", al servicio de intereses de países como
Estados Unidos.