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Trabajo infantil en Santa Fe: una realidad que lastima

En el país un 10 por ciento de niños y niñas realiza tareas productivas. El impacto de la pobreza en las zonas urbanas.

Sábado 12 de Junio de 2021

El trabajo infantil en Santa Fe se presenta con diferencias y similitudes entre las distintas regiones. En el norte de la provincia el riesgo de trabajo infantil y adolescente es mucho mayor a la región sur. Pero en ambos casos se reproduce y persiste bajo la óptica tradicional de la división sexual de las tareas: niños abocados a las actividades productivas de autoconsumo y para el mercado, y niñas en labores domésticas intensivas.

Las conclusiones pertenecen a un informe sobre el trabajo infantil en Santa Fe, presentado como parte del programa “Centros de Atención a la Niñez y la Familia”, de la Dirección Provincial de Promoción de Empleo Digno. La titular del área, Fernanda Medina, destacó a La Capital la necesidad de abocarse a esta problemática y al impacto de la pandemia en ella, sobre todo con indicadores como los del Gran Santa Fe y el Gran Rosario, donde la pobreza en la franja de 0 a 14 años fue del 56,3 por ciento en el primer semestre 2020, y trepó al 57,7 por ciento en la segunda mitad del año.. “Ahí hay que poner el foco, porque la pobreza infantil en los centros urbanos está atravesada por otras complejidades, como violencias y adicciones”, agrega Medina. En relación al ámbito rural, los departamentos de 9 de Julio, San Javier, Vera y Garay son los que presentan mayor riesgo en cuanto al trabajo infantil.

En la Argentina, se considera trabajo infantil a toda labor económica o estrategia de supervivencia, remunerada o no, realizada por niñas y niños, por debajo de la edad mínima de admisión al empleo o trabajo (16 años). Se trata de una actividad prohibida y penada por ley. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) designó al 2021 como el año internacional para la erradicación del trabajo infantil.

El informe provincial recopila los distintos indicadores que hay sobre esta temática en la provincia. Entre ellos, la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (Eanna), que señala que en la Argentina el 10 por ciento de los niños y niñas de entre 5 y 15 años realizan al menos una actividad productiva, con mayor incidencia en las áreas rurales donde alcanza al 19,8 por ciento. En la región pampeana —donde se encuentra Santa Fe— el trabajo infantil alcanza al 8,6 por ciento de los chicos y chicas: en la zona urbana es del 6,6 por ciento y trepa al 19,3 por ciento en el ámbito rural. El documento de Santa Fe da cuenta de estos datos y destaca que hay también un diferencial de género en las tareas, ya que mientras los varones se encuentran más vinculados con el desarrollo de actividades mercantiles y de autoconsumo, las niñas participan en mayor medida de las actividades domésticas intensivas, “reflejando patrones culturales de división sexual del trabajo que tienden a replegarse en dicho ámbito y que se constatan en todas las regiones del país”.

EANNA 2017 Video completo - Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes

Una agenda común

Días atrás, Fernanda Medina participó junto al ministro de Trabajo provincial Juan Manuel Pusineri del XVI Encuentro de Comisiones Provinciales para la Erradicación del Trabajo Infantil (Copreti) de la Región Centro. Las Copreti son espacios cuatripartitos donde además del Estado participan sindicatos, organizaciones de la sociedad civil y el sector privado. En la reunión asistieron representantes de Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe, con el objetivo de coordinar una agenda de trabajo común. Fernanda Medina contó a La Capital que los ejes que consensuaron para trabajar las Copreti de la región centro son líneas de base provinciales (lo relativo a datos y diagnóstico de situación), protocolos de protección de trabajo infantil artístico y deportivo, y protección del trabajo adolescente. Durante el encuentro, el ministro Pusineri dijo que “el trabajo infantil es consecuencia de la pobreza pero también es causa, ya que reproduce estructuras y condiciones de desigualdad que debemos luchar mancomunadamente para erradicar”.

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Frente a esta realidad, Medina dijo que desde hace más de una década la provincia cuenta con Centros de Cuidado Infantil, “una buena política pública muy valorada que presta servicios de cuidados a los sectores más vulnerables, para que puedan dejar en estos espacios a niños y niñas, para evitar que sus familias los lleven a donde desarrollan sus actividades laborales”.

Medina señaló que como esa política no contaba con un programa que lo respalde institucionalmente, por decisión del gobernador y del ministro de Trabajo se decidió avanzar en el plan “Las niñas y los niños primero”, que pone en funcionamiento los Centros de Atención a la Niñez y la Familia, que no solamente apunta a políticas de cuidado, sino también a incluir a las familias y “a continuar esta política pública de prevención y erradicación del trabajo infantil, además de jerarquizarla y multiplicarla”.

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El trabajo infantil en las ciudades es uno de los más visibles, con niños y niñas pidiendo dinero en las calles.
El trabajo infantil en las ciudades es uno de los más visibles, con niños y niñas pidiendo dinero en las calles.

Una cifra en aumento

Millones de niños podrían verse obligados a trabajar por la pandemia de Covid-19, en tanto el número de afectados por el trabajo infantil en el mundo creció por primera vez en dos décadas, advirtió un informe conjunto de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Unicef.

La agencia de Naciones Unidas para la infancia estimó que a principios de 2020, 160 millones de menores estaban forzados a trabajar; 8,4 millones más que hace cuatro años. El reporte destaca además que si se cumplen las proyecciones sobre el aumento de la pobreza en el mundo, nueve millones de niños más se verán forzados a encontrar un trabajo antes de que termine el próximo año.

Esta cifra podría ser incluso “cinco veces más alta según las proyecciones”, advirtió Claudia Cappa, profesional estadística de Unicef y una de las autoras del estudio. “Si las proyecciones sociales bajan respecto a su nivel actual, a causa de las medidas de austeridad y otros factores, el número de niños forzados a trabajar podría aumentar en 46 millones para finales de 2022”, explicó Cappa.

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El campo sigue siendo uno de los sectores que registra altos niveles de trabajo infantil.
El campo sigue siendo uno de los sectores que registra altos niveles de trabajo infantil.

El informe, que se publica cada cuatro años, muestra que la mitad de los niños y las niñas que trabajan tienen solo entre 5 y 11 años. “Estamos perdiendo terreno en la lucha contra el trabajo infantil y el pasado año no puso las cosas más fáciles”, subrayó Henrietta Fore, directora general de Unicef. “Entretanto, hemos empezado el segundo año de confinamientos, cierres de escuelas, alteraciones económicas y presupuestos nacionales en declive y las familias se están viendo obligadas a tomar decisiones difíciles”, añadió.

El fenómeno afecta más a los chicos: 97 millones de los 160 millones que trabajaban a principios de 2020 eran varones. Y más preocupante es aún el crecimiento del número de pequeños de 5 a 17 años que desempeñan trabajos peligrosos, es decir, que pueden afectar directamente a su desarrollo, su educación o a su salud.

Esta categoría incluye sectores peligrosos como la minería o la pesca o, también, el hecho de tener que trabajar más de 43 horas semanales, que hace que la escolarización sea prácticamente imposible. “Estas nuevas proyecciones son un grito de alarma”, destacó el director general de la OIT, Guy Rider, quien pidió que “se rompa el ciclo de la pobreza y del trabajo infantil”.

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