Que no se involucran en la política, que las chicas se embarazan por un plan, que no se comprometen por nada y que viven sin preocupaciones. Estas son algunas de las ideas que circulan socialmente sobre los jóvenes, y que sin ningún rigor de verdad, estigmatizan a los y las adolescentes.
Para echar luz sobre estas afirmaciones, Unicef Argentina junto a Chequeado desarrollaron el informe #QueDicenDeMi “Mitos y realidades de las y los jóvenes en la Argentina”. Un proyecto que aporta contenido periodístico con información y datos concretos y que invitan a despojarse de prejuicios a través de un diagnóstico real de la situación. El contenido producido es de libre acceso a la comunidad y se presenta en formato de notas, videos y podcasts. Pero lo más interesante de todo es que pone en evidencia algunos preconceptos que pesan sobre la juventud y desmiente juicios que no se ajustan a la realidad.
Los jóvenes y la política
¿Qué tan real es la afirmación de que los y las adolescentes no se involucran en política? Posiblemente esta sea una de las expresiones mas difundidas, sin embargo los especialistas afirman lo contrario. “En el país la participación es alta desde la vuelta de la democracia en general. Y desde que se implementó la ley de Voto Joven en 2012 la participación electoral de este segmento etario se fue incrementando progresivamente”, señaló a Chequeado Carolina Tchintian, directora del programa Instituciones Políticas del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).
Respaldan este análisis de Cippec, datos del Ministerio del Interior de la Nación, que indican que hubo un aumento progresivo de la participación de los y las jóvenes en los sufragios desde la sanción de la ley. Los registros oficiales indican que en las elecciones generales de 2013 votó un 53 por ciento del padrón joven, mientras que en 2019 el número ascendió al 63%.
Una mirada al escenario local también da cuenta de que este supuesto desinterés de los adolescentes hacia la política es un mito más que una realidad. Prueba de ello es que una de las demandas más fuertes de quienes integran la Federación de Estudiantes Secundarios de Rosario (Feser) es la sanción de la ley de Voto Joven. Un derecho reconocido a nivel nacional que aún está pendiente de aprobación en la provincia de Santa Fe, y que es reclamado fuertemente por la militancia estudiantil.
El informe de Unicef también destaca las nuevas formas y metodologías de participación de las y los jóvenes. Natalia Calisti, especialista en Comunicación de Unicef Argentina, explica que las formas de acción de los adolescentes en materia política no se produce a través de los mecanismos tradicionales sino a través de uso de nuevas herramientas como las redes sociales. “No es que los y las jóvenes sean apáticos y que no les interesen las causas políticas, sino que muchas veces se manifiestan de una forma distinta o por fuera de las estructuras más tradicionales. Innovan en la forma de participar, ya no es una militancia tan tradicional por grupos o por partidos, sino por causas. Militan en distintas causas y de forma más espontánea y autoconvocada”, señaló Calisti a Chequeado.
Un dato a tener en cuenta por parte de la dirigencia política son los resultados de la consulta que Cippec y Unicef Argentina hicieron a los jóvenes través de U-Report, una plataforma de participación que busca recopilar la opinión de adolescentes. El sondeo arrojó que a pesar de que más del 40 por ciento de los y las chicas consultadas valora el voto como un derecho, las nuevas generaciones sienten que sus ideas no son tomadas en cuenta por la dirigencia política. La encuesta mostró que poco más de la mitad (52%) de los chicos y chicas encuestados siente que sus ideas no se ven representadas por los partidos políticos o candidatos que se presentan en las elecciones.
Adolescentes Ni Ni
Gran parte del mundo adulto se refiere a los adolescentes con este calificativo despectivo para hacer referencia a aquellos que no estudian ni trabajan. Lucía Martínez, de Unicef, revela datos que echan por tierra este mito. Y es que un alto porcentaje de aquellos denominados Ni Ni, son jóvenes mujeres que realizan tareas de cuidado. Es decir, un trabajo no remunerado abocado a la atención de niños, niñas o adultos de la familia y tareas domésticas del hogar.
Un estudio del Cippec publicado en 2017 identificó que siete de cada diez jóvenes de entre 15 y 29 años que no estudian ni trabajan realizan actividades de cuidado de niñas, niños y adolescentes o de adultos mayores. De ese universo, el 95% son mujeres, lo que constituyen para ellas barreras infranqueables para el acceso a ámbitos de desarrollo de capacidades humanas, como el mercado laboral y la educación.
En la Argentina, la trayectoria educativa de los chicos y las chicas se ve interrumpida mayoritariamente en el nivel secundario. “Entre los 12 y los 14 años tenemos al 95% de los adolescentes en la escuela. Entre los 15 y los 17 años este valor baja al 92%, y a su vez muchos de estos jóvenes están cursando con rezago escolar. Finalmente, solo 2 de cada 3 adolescentes de 15 a 17 años está asistiendo al ciclo orientado de la educación secundaria, que es lo que corresponde formalmente a su edad”, explicó a Chequeado Ornella Lotito, oficial del área de Educación de Unicef Argentina.
El informe suma las apreciaciones de Gisela Dohm, investigadora senior del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), quien señaló que “el peso que tiene en las mujeres pobres el cuidado de sus propios hijos y de sus hermanos, es mayor que en las familias con más recursos” que pueden pagar por servicios de cuidado. Por tal motivo, la especialista destacó: “Que haya servicios públicos gratuitos de cuidado es un diferencial significativo” para la inserción educativa y laboral de las mujeres, además de los efectos sobre el desarrollo infantil al asegurar un cuidado de calidad. Una educación formal inconclusa y una baja inserción en el mercado de trabajo de las mujeres jóvenes, representa una “restricción temprana de oportunidades” . Un escenario que explica el alto índice de feminización de la pobreza.
Se embarazan por un plan
La frase “se embarazan por un plan” tal vez sea una de las expresiones de contenido clasista que más ha circulado en los últimos tiempos. Pero, ¿qué dicen los datos sobre la veracidad de esta afirmación? La nota de Lucía Gardel que condensa el informe desarrollado por especialistas de Unicef y Chequeado, concluye que no hay estudios ni evidencias que muestren que las decisiones de las personas con respecto al embarazo estén determinadas por cobrar o no un beneficio que otorgue el Estado. Por el contrario, los datos muestran una baja en la natalidad general, especialmente entre las adolescentes.
La Asignación Universal por Hijo (AUH) fue implementada en el país a finales de 2009 y consiste en una suma mensual que se paga por cada hijo o hija menor de 18 años que pertenece a un grupo familiar sin trabajo o que se desempeña en la economía informal. Los datos muestran que, desde que se creó la AUH, no sólo no aumentó la cantidad de hijos promedio por mujer titular, sino que hay una tendencia levemente descendente. Así lo explicó Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusión y Monitoreo de Unicef Argentina, y agregó: “En el año 2013, el promedio de hijos e hijas por titular era de 1,85 y en 2022 desciende a 1,78 (-4%). Este descenso está en línea con la caída que se registra en los últimos 10 años de la tasa de natalidad”.
Según datos oficiales a junio último (los últimos disponibles), el 52% (1.296.845) de los titulares de la AUH tenía un solo hijo a cargo, el 28% (699.127) tenía 2 y el 13% (315.182) tenía 3. El resto se repartía en 111.424 beneficiarios con 4 hijos, 37.626 con 3 y 15 mil con 6 y más hijos.
Si bien los embarazos adolescentes son materia de preocupación, los especialistas explican que en los últimos años bajó el porcentaje de niñas y niños nacidos de adolescentes. Actualmente representan el 10 por ciento, marcando el valor más bajo de los últimos 20 años, comparado con períodos en el que llegó al 16 por ciento.
Otro dato significativo, es que la mayoría de los embarazos adolescentes que se dan en la Argentina no son planificados. De acuerdo a datos recopilados entre 2010 y 2014 por el Sistema Informático Perinatal (SIP), el 68 por ciento de las madres menores de 19 años de todo el país afirmaron que tuvieron un embarazo no buscado.
El informe concluye que la maternidad impacta de diversas formas en la salud y afecta la calidad de vida de las mujeres adolescentes. Lo mas evidente es que repercute negativamente en las trayectorias educativas de las chicas, al estar fuertemente asociada a la deserción escolar. Frente a este escenario, la implementación efectiva de la Educación Sexual Integral (ESI) en todo el territorio nacional no solo se plantea como una necesidad, también debe considerarse como un derecho humano que el Estado debe garantizar en todos sus niveles de gestión.