Educación

El archivo: la Marcha Blanca, la marea que movilizó a la docencia del país

A poco tiempo de recuperada la democracia, miles de maestros argentinos peregrinaron hacia la Capital Federal en defensa de sus derechos laborales.

Sábado 22 de Mayo de 2021

El magisterio argentino tiene historia en el ejercicio de la defensa de sus derechos laborales y Algunas de sus manifestaciones son recordadas como verdaderas gestas. El 23 de mayo de 1988 fue una de esas jornadas. La medida de fuerza recibió el nombre de Marcha Blanca y visibilizó la capacidad de organización y lucha de los docentes argentinos a poco tiempo de recuperada la democracia. Docentes de todas las escuelas del país salieron a marchar con sus guardapolvos blancos hacia la Ciudad de Buenos Aires en defensa de la educación pública y con banderas en alza que reclamaban paritaria nacional docente, ley de financiamiento educativo y una ley nacional de educación.

A lo largo de meses los medios dieron cuenta de un conflicto que tenía carácter nacional. El 18 de mayo el diario La Capital publicaba: “Los gremios docentes que nuclean en todo el país a casi medio millón de educadores iniciaron su segunda huelga general por tiempo indeterminado y una marcha pedestre sobre la Capital Federal para insistir en sus reclamos de un salario básico unificado en todas las jurisdicciones y el no descuento de haberes por días de paro”, y agregaba: “Los docentes provinciales de todos los niveles y modalidades afiliados a la Asociación del Magisterio (Amsafé), al Sindicato Argentino de Docentes Particulares (Sadop), a la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (Amet) y a la Asociación de Educadores Particulares (AEP), acatando lo dispuesto por Ctera inician hoy un paro por tiempo indeterminado en demanda de las reivindicaciones sustentadas desde diciembre último y que fueran ya elevadas al Ministerio de Educación santafesino”. Mientras tanto, la CGT (bajo la titularidad de Saúl Ubaldini) ratificaba su pleno respaldo al plan de lucha de Ctera y realizaba gestiones ante los más altos niveles de gobierno para tratar de hallar una solución al conflicto docente. Para el 19 de mayo la Marcha Blanca iba tomando forma y comenzaban a partir desde Mendoza, Neuquén, Corrientes y Tucumán las primeras columnas que confluirían en un acto masivo en el Obelisco. Uno de los momentos más emotivos que vivió Rosario fue relatado en La Capital bajo el título “Docentes de nueve provincias se concentraron en el Monumento”: “Unos 500 docentes de nueve provincias argentinas se unieron en nuestra ciudad y participaron de un acto al pie del Monumento a la Bandera, junto con alrededor de dos mil maestros locales que se congregaron para recibirlos”, decía la crónica.

Maestras y maestros peregrinos arribaron al día siguiente a la Capital Federal donde se congregaron casi 30 mil educadores, en una jornada que expresó un plan de lucha con verdadero carácter federal. Un fenómeno que volvería a repetirte a fines de los 90 con la Carpa Blanca.

Al día siguiente, y mientras continuaban las negociaciones con las autoridades del Ministerio de Trabajo y la pulseada por los descuentos realizados en algunas provincias, Ctera acordó en reunión extraordinaria, y tras un extenso debate, la suspensión del paro docente en todo el país. El magisterio nacional había conseguido la aprobación de un nomenclador básico común y la unificación salarial en 21 jurisdicciones. Varias reivindicaciones no tuvieron respuesta, por lo que muchos docentes asumieron que la lucha continuaría y hay sobrados registros de ello. Aún así, la Marcha Blanca constituyó un hito para el desarrollo del movimiento sindical docente. Ctera lo hizo saber en su VII Congreso Extraordinario celebrado en 2020, cuando declaró al 23 de mayo como el Día del Trabajador de la Educación.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario