Las imágenes de video en las que aparece una maestra jardinera mientras encierra a un pequeño en un reducido habitáculo de un jardín de infantes de la ciudad de Godoy Cruz causaron revuelo en la comunidad educativa de Mendoza.

Las imágenes de video en las que aparece una maestra jardinera mientras encierra a un pequeño en un reducido habitáculo de un jardín de infantes de la ciudad de Godoy Cruz causaron revuelo en la comunidad educativa de Mendoza.
La secuencia tomada en el Jardín Exclusivo 0028 del barrio Batalla del Pilar muestra cuando una docente encierra a un chico en un pequeño cuarto.
El chico finalmente fue rescatado por un celador del establecimiento llamado Emanuel Trigo, quien aseguró que tardó en dar a conocer el video por temor a perder su trabajo, ya que había recibido una advertencia en ese sentido.
Trigo aseguró que decidió tomar las imágenes, cansado de ver malos tratos a los chicos por parte de la maestra.
También de los encierros de castigo instaurados por la docente, los cuales parecían tener casi siempre como víctima al mismo chico que finalmente rescató.
En el mismo sentido, aseguró que también había visto a la cuestionada maestra discutir con una colega que le criticó el trato a sus alumnos.
Las autoridades decidieron separar de su cargo a la docente, que actuaba como suplente, aunque también resolvieron trasladar al celador a otra escuela, lejana a su domicilio, donde le dieron un cargo como sereno, aunque finalmente logró que modificaran esa decisión.
Trigo, quien decidió filmar con su celular los maltratos, que según dijo protagonizaba la docente, contó que en primer lugar llevó el video al padre del chico y luego fue llamado por la supervisora de Nivel Inicial local, Viviana Pagés.
Según contó a Diario Uno, Pagés lo recibió junto a la directora del jardín, Silvana Scalabrini, a quienes les mostró el video.
"Les mostré el video y se asombraron. Por eso de inmediato sacaron a la maestra de la escuela, el mismo día", relató.
"Me llegó un memorándum de traslado que lo tomé como un castigo porque yo vivía a siete cuadras del jardín (en Godoy Cruz) y me mandaron a una escuela en Los Corralitos. ¡Y de sereno!. El memo decía que era por falta de personal en el colegio nuevo. Nunca me presenté. Fui a la Dirección General de Escuelas (DGE) y pedí traslado a un lugar más cercano; y gracias al Sindicato de Celadores conseguí que me ubicaran en una escuela de Capital", concluyó.


