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Un hombre y su hijo estuvieron 40 años aislados en la selva de Vietnam

En la selva del centro de Vietnam, un hombre y su hijo sobrevivieron 40 años sin contacto alguno con la civilización. Aunque aún no ha podido comprobarse, los vecinos de la aldea de Tra Kem...

Viernes 09 de Agosto de 2013

En la selva del centro de Vietnam, un hombre y su hijo sobrevivieron 40 años sin contacto alguno con la civilización. Aunque aún no ha podido comprobarse, los vecinos de la aldea de Tra Kem, donde fueron hallados, no dudan de que los dos hombres recién encontrados son Ho Van Thanh y su hijo Lang, desaparecidos desde 1973.

En una fotografía dada a conocer ayer, puede verse al más joven de ellos, de 41 años, rodeado de los vecinos de la aldea, en la provincia de Quang Ngai. Su imagen es la de una persona atemorizada. Está descalzo, muy delgado, con el pelo enredado y vestido apenas con un taparrabos a base de cortezas de árboles. "Pedí que los vigilaran para asegurarnos de que no echaran a correr hacia la selva", dijo a la agencia alemana de noticias DPA el presidente del distrito, Hoang Anh Ngoc.

"Nadie en el pueblo pensaba que fuera posible que Thanh (de 82 años) y Lang pudieran sobrevivir durante 40 años de aislamiento en circunstancias tan duras", contó Ho Van Xanh, uno de los aldeanos. Los hombres fueron hallados el miércoles pasado, después de que unos vecinos se adentraran en la selva en busca de leña y dieran con la cabaña que padre e hijo habían construido en un árbol.

La última vez que se los había visto fue en 1973 (en plena guerra de Vietnam del Sur contra Vietnam del Norte, escenario de una confrontación entre Estados Unidos —en forma directa— contra la en aquel entonces URSS), cuando el hombre huyó hacia el bosque llevándose a su hijo después de que una mina destrozara su casa y matara a su mujer y a otros dos hijos.

 

La salud precaria del padre. "Mi padre está muy débil y los médicos se están encargando de cuidarlo, pero la salud de mi hermano es buena, aunque se le ve muy delgado", dice Ho Van Tri. Y es que Thanh, que luchaba para Vietnam del Norte (integraba el cuerpo de guerrilleros del vietcong) durante la guerra contra Estados Unidos, dejó en su huida a otro hijo, Tri, que entonces tenía seis meses.

Thanh puede comunicarse a duras penas en la lengua de la minoría cor, pero su hijo sólo es capaz de pronunciar unas pocas palabras. "No entiende casi nada de lo que le decimos, y no quiere comer, ni siquiera beber agua", contó Ho Ven Bien sobre su tío Lang, que apenas ha pasado 24 horas en su casa.

Se cree que padre e hijo sobrevivieron alimentándose de plantas y bayas del bosque, y los animales que cazaban. Al menos, eso apuntan las primitivas herramientas que los aldeanos encontraron en su cabaña, a cinco metros de altura: una especie de hacha y un cuchillo grande con una hoja hecha probablemente a base de fragmentos de bombas. Parece que ambos cuidaban su aspecto, pues tenían unas cadenas aluminio para el cuello y un peine que parecía un maxilar con restos de dientes.

Tra Kem es una remota aldea en las montañas, a 90 kilómetros de la localidad grande más próxima. En la zona viven aproximadamente unas 4.000 personas. La minoría cor la conforman unos 30.000 vietnamitas, la mayoría residentes en Quang Ngai y la vecina Quang Nam. En el pasado, todos se apellidaban Dinh, pero desde la guerra este apellido pasó a ser Ho, en honor al héroe revolucionario Ho Chi Minh.

Según el diario Thanh Nien, las autoridades se internaron 40 kilómetros en la selva de Quang Ngai para encontrar a los ermitaños. Al hallarlos, éstos vestían únicamente taparrabos y se valían de armas y útiles fabricados con lo que hallaban en su entorno. También plantaban tabaco y tenían una pequeña huerta de la que se alimentaban.

El padre es un veterano de guerra y guardaba aún en la cabaña sus pantalones militares del conflicto de Vietnam.

Otro de sus hijos se salvó del bombardeo que destruyó su hogar hace 40 años. Creció junto a un familiar y un día, en 1983, descubrió el paradero de su padre y hermano.

Pese a las muchas veces que intentaron convencerlos, no lograron hacerles regresar a la civilización. En alguna ocasión, el hijo llevó ropa, aceite y sal a su ermitaña familia. Se negaron siempre a volver, y tampoco parecían usar lo que les llevaba el hijo de la ciudad, que descubrió ropa sin estrenar en la cabaña.

El padre está internado en un centro de salud a causa de su débil condición física.

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