Bruselas/Riad. — Rusia consideraría cualquier intervención militar relacionada con el programa nuclear iraní como una amenaza a su propia seguridad, advirtió el embajador saliente de Moscú ante la Otán. “Irán es nuestro vecino”, explicó Dimitry Rogozin a la prensa en Bruselas. “Y si Irán está envuelta en cualquier acción militar, es una amenaza directa a nuestra seguridad”, agregó. Rogozin habló dos días después del asesinato de un científico nuclear iraní en Teherán. El comentario del funcionario ruso llega en un marco de creciente tensión entre Irán y las potencias occidentales por su programa nuclear.
El jefe del Consejo de Seguridad del Kremlin, Nikolai Patrushev, cercano al primer ministro Vladimir Putin, agregó que Israel está “empujando a Estados Unidos” hacia una guerra con Irán, según la agencia de noticias Interfax. Rusia se opone a un boicot al petróleo iraní, como impulsan EEUU y la Unión Europea. “Definitivamente estamos interesados en la no proliferación de armas de destrucción masiva”, declaró Rogozin. “Pero al mismo tiempo, creemos que cualquier país tiene el derecho a tener lo que necesita para sentirse cómodo, incluyendo a Irán”, agregó.
Rogozin, considerado como un duro crítico de Occidente, fue nombrado viceprimer ministro en diciembre y supervisará el sector de Defensa ruso cuando vuelva a Moscú.
Estados Unidos, la Unión Europea y Japón están preparando sanciones contra Irán para intentar que abandone su programa nuclear, que se sospecha crecientemente tiene fines militares. Teherán sostiene que su programa tiene objetivos civiles, pero las evidencias en su contra se han acumulado en los últimos meses.
Está previsto que los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) acuerden el 23 de enero un embargo a las importaciones de crudo iraní, aunque con un periodo de margen que daría tiempo a las empresas europeas a buscar fuentes alternativas de petróleo. Japón prometió el jueves tomar medidas concretas para detener las importaciones de petróleo desde Irán.
Desde el Golfo. El primer ministro británico, David Cameron, dijo durante una visita a Arabia Saudita que “el mundo se unirá” para evitar que Irán cierre el estrecho de Ormuz a los embarques de petróleo. El mes pasado Irán amenazó con bloquear el estratégico estrecho si era objeto de nuevas sanciones internacionales por su programa nuclear. “En términos del estrecho de Ormuz, está en el interés de todo el mundo que estos cruces permanezcan abiertos y estoy seguro de que si hubiera alguna amenaza de cierre el mundo se uniría para asegurarse de que se mantuviera abierto”, dijo Cameron en una entrevista televisada. Cameron se encuentra en la capital saudí, Riad, para una visita de un día en el mayor exportador mundial de mundo, donde se reunió con el rey Abdulá y con otros altos miembros de la familia real. Hoy, el rey tendrá otro visitante de peso: el primer ministro de China, Wen Jiabao, que recorrerá los países árabes del Golfo en busca de asegurarse la provisión de crudo. No está anunciada la visita de Jiabao a Irán.
“Desesperación”. Tras la gira del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, por América latina —que concluyó ayer en Ecuador— se esconde una cierta “desesperación”, sostuvo el gobierno de Estados Unidos. “Aquí tenemos un país que, por sus propias malas decisiones, se encamina crecientemente en dirección del aislamiento internacional”, dijo la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland. “Así que está contactando con aquellos pocos países que todavía están dispuestos a recibir a sus líderes”, evaluó al término de la gira de Ahmadineyad por Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador. También Israel celebró el aislamiento de Irán. El premier Benjamin Netanyahu comentó: “Por primera vez veo a Irán tambalear bajo las sanciones que han sido adoptadas”.
Armas rusas para Siria
Un barco de una empresa rusa con un cargamento de armas llegó a Siria luego de hacer un parada en Chipre, confirmaron fuentes en ambos países. La noticia confirma el apoyo militar de Moscú al régimen de Siria, condenado internacionalmente por la represión que ha desatado contra su población.
Una fuente en Chipre, donde la nave tuvo una detención no pautada el martes para recargar combustible, informó que el barco presentó a las autoridades documentos que afirmaban que el destino final no era Siria, sino Turquía. La nave fue autorizada a partir un día después y quedó fuera de los sistemas convencionales de rastreo, cambió su rumbo y llegó el jueves a Siria. "Tenía municiones. Había cuatro contenedoreas a bordo", dijo un funcionario chipriota a Reuters. Rusia ha sido por largo tiempo un importante abastecedor de armas de Siria y socio de su presidente dictatorial Bashar Assad. "La nave trasladaba un cargamento peligroso", dijo una fuente de la empresa Westberg, de San Petersburgo, por teléfono y bajo anonimato. Un portavoz de la exportadora oficial de armas de Rusia, Rosoboronexport, dijo que no podía confirmar ni negar los reportes. "No comentamos a dónde van nuestras entregas", aseveró.