Las dos perforadoras que se habían adentrado en las profundidades de la mina donde se encuentran atrapados 33 mineros desde hace 38 días en cercanías de Copiapó, a 800 kilómetros al norte de Santiago, en el desierto de Atacama, paralizaron sus faenas por fallas o por trabajos de mantenimiento.
Sin embargo, ayer se encendió otra luz de esperanza con el montaje de la tercera máquina, la más potente, con la cual se espera acelerar el rescate. Se trata de una perforadora petrolera que fue trasladada desde el extremo norte del país y que por más rápida en excavar podría alcanzar su objetivo a comienzos de noviembre.
El montaje de esa sonda, que demorará unos ocho días, es complejo y contará con asesores canadienses. El traslado de las piezas de la enorme sonda de 45 metros de alto requirió de 42 camiones.
Las otras dos sondas, que habían alcanzado entre un tercio de la perforación necesaria para alcanzar el lugar de refugio de los mineros, tuvieron que paralizar por motivos diferentes.
Se trata de la perforadora Raise Borer Strata 950, que fue detenida al alcanzar los 195 metros de profundidad, de un total de 702 que debe cavar para llegar a la galería en la que se encuentran los mineros. Es la usada para el plan A del rescate y su detención se suma a la que desde el jueves afecta, también por labores de mantenimiento, a la Schramm T-130, que ejecuta el plan B y que se aproximaba a los 300 metros cuando su cabezal dio contra un trozo de hierro y se rompió, quedando atrapada en el extremo inferior del conducto que está cavando.
La pieza quebrada del martillo de la excavadora debió ser importada rápidamente desde Estados Unidos al tiempo que se tuvo que intentar rescatar las partes quebradas. El uso de un imán fracasó por la existencia de magnetita, según explicó el ministro de Minería, Laurence Golborne, quien desde la tragedia del 5 de agosto en la mina de oro y cobre San José ha estado coordinando las operaciones de rescate.
Golborne señaló que con una herramienta artesanal, como un araña, se tratará de atrapar la pieza. “Ojalá lo logremos, si no vamos a tener un problema más complejo con ese pozo”, dijo.
La segunda sonda que había superado los 123 metros se paralizó también este fin de semana, pero según el ministro de Minería fue sólo por labores de mantenimiento contempladas previamente y avanza de acuerdo a lo previsto.
Respecto del estado de los mineros atrapados, hay preocupación por afecciones dentales (tratadas con antibióticos y calmantes) y diversas infecciones cutáneas que presentan cuatro de ellos, probablemente debido a la alta humedad a que estuvieron sometidos durante gran parte de su forzado encierro. Según el reporte sanitario que hicieron desde abajo, cuatro padecen infecciones por hongos en las axilas.
Desde anteayer, comenzaron a inyectarles aire fresco por un poliducto usado, además, para suministrarles agua y líneas de comunicación.





























