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Lo acribillaron a tiros cuando hacía compras junto a su madre

Diego Tessore tenía 30 años y recibió cinco disparos en la puerta de una granjita de Pueblo Esther. Presumen de un ajuste mafioso

Viernes 24 de Abril de 2015

Diego Tessore estaba a poco de cumplir 30 años. Era un tipo de pocas palabras, se había separado, tenía un hijo y un trabajo en una fundición del Parque Industrial de Pueblo Esther, donde residía. El miércoles, poco después de las 21, llegó junto a su madre en su Citroën C4 hasta una pequeña granjita de barrio Solares del Sur, a una cuadra y media de su casa. Mientras esperaban para ser atendidos, un Renault Clío blanco pasó por el lugar y al ver a Tessore el conductor estacionó, bajó y fue hacia donde estaba el muchacho. Delante de su madre le disparó dos balazos, y cuando yacía en el piso otros tres con una pistola calibre 9 milímetros. La mujer, en tanto, recibió un impacto en el brazo izquierdo al querer proteger a su hijo. Tras ello el ejecutor se subió al Clío y se fue como si nada hubiese pasado.
  “Para nosotros todo esto es terrible. No sabemos quién lo mató. Ahora nos enteramos que desde hace unos quince días Diego recibía por WhatsApp amenazas de muerte y fotos de armas. El llamó varias veces a ese número y nadie le contestó. Está claro que el que lo mató venía a eso. No es que le disparó para asustarlo. Todos los balazos le dieron de la cintura para arriba”, explicó ayer Daniel Tessore, hermano de la víctima, mientras esperaba que el cuerpo llegara a Pueblo Esther desde el Instituto Médico Legal. “¿En qué andaba mi hermano? Era laburante. Estaba separado, pero con la ex mujer todo diez puntos. Los fines de semana se traía el hijo a la casa de mis viejos, donde vivía. Trabajaba de madrugada en una fundición y tenía dos casitas en alquiler. Hay gente, y hasta la misma policía, que piensa que andaba en la droga porque tenía su moto Honda Tornado y su Citroën C4. Pero él se lo pagaba con su trabajo. Nosotros no sabemos más de lo que te digo”, explicó el muchacho al que en el barrio conocen como “El polaco”.

Desde Arroyo Seco. “Según nos enteramos, una de las cámaras de videovigilancia del pueblo tomó que el Clío blanco vino y se fue hacia Arroyo Seco. Entre que llegó al pueblo y salió pasaron alrededor de 15 minutos. ¿Explicame vos si no tenía claro lo que venía a hacer?”, preguntó Daniel en la puerta de la casa de sus padres, en Brasil al 2200.
  Varios fueron los vecinos que indicaron que el miércoles, pasadas las 21, vieron un Renault Clío blanco dando vueltas por las calles de tierra del barrio Solares del Sur , haciendo foco en Brasil al 2200, donde Diego Tessore residía junto a sus padres.
  De acuerdo a testigos y fuentes de la pesquisa en manos del fiscal Adrián Spelta, a las 21.10 Diego estacionó su Citroën frente a la granjita de Perón al 2400, a dos cuadras de la subcomisaría 15ª. Tessore bajó con su madre para hacer compras y entraron a una especie de patio interno cercado con alambrado. Quedaron de espalda a la calle donde la luz estaba rota, todo eso mientras los atendían por la ventana.
  “Diego me pidió unos cigarrillos y no sé que más porque todo fue muy rápido. Pasó un Renault Clío blanco, frenó, se volvió y estacionó. El conductor se bajó y sin decir nada, a la altura de la puerta disparó dos veces contra Diego y le dio en la espalda. Después siguió caminando hacia él (unos cinco pasos) y le disparó tres veces más cuando estaba en el suelo. La madre, pobre, lo quiso cubrir y recibió un balazo en el brazo izquierdo. Mucho más no te puedo decir porque todo fue muy rápido. Lo que sí se es que el tirador se fue caminando, subió al auto y se fue como si nada”, indicó la dueña de la granjita. A su lado su pequeño hijo de menos de dos años no dejaba de imitar el sonido de la sirena de las patrullas y cada tanto mezclarlo con un “pum, pum”.
  A las 21.15 llegó el pedido de ayuda a la subcomisaría 15ª. Un móvil llegó al pequeño patio, cargó a Tessore y lo trasladó hasta el Gamen. Pero nada pudieron hacer. Llegó muerto. En la escena del crimen se incautaron cuatro vainas calibre 9 milímetros aunque los testigos coinciden en que escucharon cinco disparos. El fiscal Spelta ordenó el secuestro del celular de la víctima para peritarlo y comprobar los dichos de los parientes sobre las amenazas que habría recibió por WhatsApp. También ordenó que se analizaran las grabaciones de las cámaras de videovigilancia instaladas cerca de la escena del crimen.

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