La Fiscalía chilena de Copiapó. que sigue el caso del derrumbe en el yacimiento, también investiga el robo de tres grandes perforadoras valoradas en 120 mil dólares. Las máquinas, que no se usan en las actividades de rescate de los mineros, estaban guardadas en una bodega de la firma San Esteban, dueña del yacimiento, y que está ubicada en un área restringida, a la que sólo pueden acceder personas autorizadas.
Explicaron que las perforadoras pertenecen a una firma contratista que trabaja para la minera San Esteban. Cada una de las brocas pesa 180 kilogramos, por lo que creen que sólo pudieron ser sustraídas con un vehículo.





























