Una jueza federal estadounidense falló ayer en contra de las tácticas de la policía de Nueva York de parar a personas en la calle y cachearlas, al considerar que esta práctica viola los derechos constitucionales de las minorías, víctimas en su mayoría de estos registros callejeros, informó el diario The New York Times.
La magistrada Shira Scheindlin destacó en su fallo que durante años los agentes neoyorquinos han estado deteniendo en la calle de forma sistemática bajo la táctica denominada "stop and frisk" (parar y cachear) a personas inocentes sin que razones objetivas les llevaran a pensar que estaban cometiendo algún delito.
A menudo, los agentes cacheaban a esas personas, en general hombres jóvenes pertenecientes a minorías, en busca de armas o drogas, cita el rotativo el razonamiento de la jueza.
Con estas acciones, la ciudad "adoptó una política de discriminación racial indirecta al centrarse en grupos racialmente definidos para realizar retenciones basadas en datos de sospechosos de crímenes locales", cita el rotativo su fallo.
La vista gorda. Según la jueza, las "más altas" autoridades de la metrópolis estadounidense "hicieron la vista gorda a la evidencia de que los agentes realizan estas retenciones de una forma racialmente discriminatoria". La magistrada, con todo, no ordenó el fin de estas acciones, sino una serie de medidas para garantizar que esta práctica se realiza "de forma tal que proteja los derechos y libertades de todos los neoyorquinos".
Así, entre otras medidas, la jueza designó a un abogado independiente para que monitoree el cumplimiento de la Constitución por parte de la policía, así como el inicio de un programa piloto que hará que los agentes porten cámaras que registren sus actuaciones en la calle, informó el Times.
La política de "stop and frisk" ha sido una táctica central en la estrategia del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, de combatir la criminalidad. La decisión judicial llega en un momento en que crece la oposición a leyes locales sobre seguridad que, según sus críticos, afectan de forma desproporcionada a las minorías.
Ese es el caso de la ley "stand your ground" de Florida, que permite el uso de la fuerza en caso de sentirse amenazado, y que ha sido muy cuestionada tras la absolución semanas atrás de George Zimerman, un vigilante voluntario, que alegó defensa personal al matar el año pasado a un adolescente afroamericano, Trayvon Martin, que caminaba desarmado por su vecindario.