Escenario

El Plan de la Mariposa regresa a Rosario para presentar su quinto álbum "Estado de enlace"

En su nuevo disco la banda propone reflexionar, pero "siempre como jugando, sin solemnidad", aseguró el cantante Sebastián Andersen. Actúan este jueves en el teatro El Círculo

Jueves 23 de Septiembre de 2021

Luego de sus varios shows agotados en Rosario, la banda El Plan de la Mariposa regresa para presentar su nuevo disco “Estado de enlace”. Las canciones del quinto álbum transmiten una musicalidad luminosa con letras que invitan a reflexionar, aunque “siempre como jugando, sin solemnidad”, contó Sebastián Andersen a Escenario. “De situaciones difíciles, duras, a veces pueden salir cosas hermosas y sanadoras”, explicó.

Surgida en Necochea, la banda se formó en 2008 e impactó con su singular estilo de rock latino con resonancias celtas y rioplatenses en un proyecto impulsado de forma integral y autogestiva hasta transformarse en una de las agrupaciones que más creció en los últimos años en la Argentina en la escena independiente, tanto en convocatoria como en solidez musical. A lo largo de su trayectoria la banda participó en shows junto a Manu Chao, La Vela Puerca y Gustavo Cordera, entre otros.

El Plan de la Mariposa está integrada por integrada por los hermanos Andersen: Sebastián (voz), Camila (voz), Valentín (guitarras y voz), Máximo (teclado) y Santiago (violín), además de Andrés Nör (bajo) y Julián Ropero (batería). El recital será este jueves, a las 20, en el teatro El Círculo (Laprida y Mendoza). Las entradas se pueden adquirir en ticketek.com.ar/el-plan-de-la-mariposa.

plan2.jpg
El Plan de la Mariposa está integrada por integrada por los hermanos Andersen: Sebastián (voz), Camila (voz), Valentín (guitarras y voz), Máximo (teclado) y Santiago (violín), además de Andrés Nör (bajo) y Julián Ropero.

El Plan de la Mariposa está integrada por integrada por los hermanos Andersen: Sebastián (voz), Camila (voz), Valentín (guitarras y voz), Máximo (teclado) y Santiago (violín), además de Andrés Nör (bajo) y Julián Ropero.

“Nada puede perdurar a excepción de la transformación” cantan en “Llega, llega, llega”, el último sencillo de la banda. Para asociarlo al nombre del grupo: ¿La transformación es El Plan de la Mariposa?

Cuando le pusimos el nombre pensamos en la transformación, en ese gusano que se arrastra hasta que de repente le salen unas alas zarpadas y sale volando. También el poder transformador que tiene el arte, que tiene la música. De situaciones difíciles, duras a veces pueden salir cosas hermosas y sanadoras. En nuestro caso por ejemplo el tema “Savia” que está en el disco “Danza de antología”, que es un tema que a mí me gusta mucho y también “El Plan” que es un tema que le hicimos a la partida de nuestra mamá, de la mamá de los cinco hermanos. Esa fuerza me parece que la tiene la música y es parte de las razones por las que nos gusta hacer música, poder hacer esos virajes energéticos con situaciones de la vida.

Cinco hermanos en una banda es poco frecuente. ¿Esa hermandad también aflora a la hora de convivir y componer para que sanen “las miserias”, aludiendo a “El riesgo”?

Se dio así, que somos cinco hermanos. Fue algo que vino a nosotros, nadie nos lo propuso ni nos insistió, ni nos obligó, ni nos recomendó que hagamos una banda, pero estábamos en casa y nos fuimos haciendo todos adolescentes y empezando a compartir las previas, antes de salir, en ese marco de estar todos creciendo y compartiendo la diversión con amistades y curtiendo esa, empezamos a hacer improvisaciones primero rapeando, después tirando alguna melodía, y ahí empezaron a salir las primeras letras y también encontramos en la música un formato para sacar lo que teníamos adentro. Por ahí no somos, sí de hablar, pero no somos tan de hablar todo lo que nos pasa, o por lo menos en ese momento. También hemos ido creciendo. Pero en ese momento por ahí a través de la música fue una buena forma de desahogarnos, de sacar para afuera lo que teníamos adentro.

El Plan de la Mariposa - El Riesgo (acústico)

Hay algo muy particular en las canciones de la banda y es que la musicalidad es luminosa y las letras siempre invitan a reflexionar. ¿Es algo que les sale natural a la hora de componer o esas características son consignas que ustedes tienen en el momento de la creación?

Son totalmente naturales. No nos ponemos ningún tipo de pauta previa a la hora de componer, vamos haciendo las canciones con las cosas que nos salen. Muchas de las canciones son procesos de improvisación, entendiendo la improvisación como ir cantando, sacando para afuera lo que te está pasando, acompañado por una melodía que vas buscando en el momento y ahí empezar a sacar las primeras puntas de lo que después va a ser una canción. Eso lo hacemos todo el tiempo y nos gusta, creemos en ese formato. En la improvisación cuando no hay tiempo de pensar o de especular, ahí afloran los pensamientos o las cosas que tenés mas profundamente, aforan en ese lugar. Hoy se hace musicoterapia como una carrera, ya está comprobado que cuando uno suelta sin pensar palabras, empiezan a soltar palabras, empiezan a aparecer cosas que tener en zonas más profundas de tu ser. Desde ese lugar hacemos la mayoría de las canciones. A veces sí, en una segunda instancia, pulimos alguna parte de la letra o le buscamos alguna poesía si es que hace falta, o escribimos alguna otra parte, ya no cantando sino escribiendo cosas a ver que sale. A la hora de elegir las que terminamos grabando, nos pasa que, si la canción nos emociona y nos moviliza, eso le da una fuerza a la canción que es más probable que la terminemos grabando, así que las temáticas generalmente de introspección son las que nos terminan emocionando y en ese viaje de emocionarnos son las que terminamos grabando. En “El plan” hay canciones de todo tipo, no sólo introspectivas sino también hay de otro tipo. Hay historias de personas que hemos conocido en el camino. Siempre como jugando, sin solemnidad.

Hace más de diez años que están en la ruta pero llegan por primera vez al teatro El Círculo de Rosario. ¿A qué atribuyen que cada vez cueste más llegar a los grandes teatros en las grandes ciudades?

No sé si estoy de acuerdo en que cada vez cueste más o cueste menos. En realidad, porque ignoro si antes costaba más o si ahora cuesta menos. La verdad que para nosotros ha sido un proceso que hemos disfrutado y todo el proceso fue lindo desde que íbamos, a Rosario particularmente a tocar a distintos lugares, primeros más chicos, después cada vez más grandes y ahora el teatro El Círculo que me dijeron que está impresionante y estoy agradecido de que ya mucha gente tiene la entrada y nos reciben de primera allá en Rosario, como en cada punto del país al que vamos a tocar. Se vienen agotando las entradas en cada lugar al que vamos y eso es una bendición, es muy hermoso salir al camino y sentirse bien recibido en los lugares donde vamos. Tocar en teatros lo estamos disfrutando mucho en este marco de la pandemia que por ahí antes no elegíamos los teatros porque nos gusta el pogo, porque agitar era parte del ritual del plan, pero en este tiempo que los protocolos hay que cumplirlos, y está bien, los teatros nos dan un marco alucinante para tocar. Y poder salir a tocar es hermoso y estamos aprovechando que ahora se puede para compartir la música lo más que podamos.

plan3.jpg

Hoy el trap y el freestyle invaden el mercado con letras que no aluden a cuestiones esenciales de la existencia, que sí abordan ustedes en muchas de sus canciones. ¿Es todo un desafío cantarle a las nuevas generaciones un mensaje como el de “La vida cura” o a veces sienten que es una batalla perdida?

Yo creo en la improvisación y creo en ella como método, como espectáculo, como ejercicio, me parece que es muy bueno y muy interesante. Yo considero, por lo que he escuchado, en el trap, en el rap en toda la escena nueva que aparte de que algunos cantan cosas más vacías, son más materialistas, hay otros artistas que cantan cosas interesantes. Creo que hay artistas que le cantan a la vida, a la existencia del ser humano en el planeta, a la experiencia de estar vivos. Por ahí no son los más pero me parece que es una movida que emergió, que está apareciendo y que tiene sus facetas muy interesantes musicalmente y que me gusta escuchar y que disfruto. Hay letristas zarpados en el género que me parece que están escribiendo cosas muy copadas y que me gustan. En relación a si cantar “La vida cura” es una batalla perdida, creo que no es una batalla ganada ni perdida, creo que es una forma que nosotros tenemos, una letra en este caso, que la cantamos y la recibe quien la recibe, no tiene la intención de que la reciba más gente de la que la vaya a recibir. Por ahí alguien la escucha hoy y no le importa, pero por ahí le pasa algo en la vida y se conecta con eso. Pero creo que el concepto de que la vida es dura y todo lo que aborda la canción, no tiene tiempo ni espacio y que va a llevar a quienes tenga que llegar. No tenemos el objetivo de llegar a una cantidad particular de personas, creo que ya con las que la escucharon y las que la cantan hoy en vivo me parece que hicimos un aporte hacia el contexto en el que vivimos que es positivo y eso me gusta y me parece que el recorrido de la canción no terminó y que tiene todavía mucho para dar y va a ser lo que tenga que ser. Y creo que de las nuevas generaciones van a ir apareciendo personas que escriban sobre estas cosas. Es parte de una gran obra de arte que la humanidad está haciendo entre todas las personas que les gusta hacer arte, en este caso música. Eso me gusta como idea. No estamos separados, estamos unidos haciendo canciones y esas canciones se están nutriendo las unas a las otras.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario