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El Papa llamó al hermano de un empresario asesinado: "Ciao Michele, sono Francesco"

El Papa Francisco sigue conmoviendo a la feligresía y al mundo con acciones de profundo contenido humano en su empeño por acercar a la Iglesia Católica a la gente.

Sábado 10 de Agosto de 2013

El Papa Francisco sigue conmoviendo a la feligresía y al mundo con acciones de profundo contenido humano en su empeño por acercar a la Iglesia Católica a la gente. Así, ayer se conocieron dos eventos protagonizados por el pontífice que rápidamente ocuparon las primeras planas de los medios de comunicación. El primero, y más importante, fue la llamada que le hizo al hermano de un empresario italiano asesinado para consolarlo y acompañarlo. Ayer, también fue ovacionado por un grupo de trabajadores cuando, de improviso y rompiendo el protocolo, saludó a los trabajadores de la usina eléctrica del Vaticano.

La llamada. Ayer se conoció que Francisco llamó por teléfono a Michele Ferri, de 51 años, que vive en Pesaro (norte de Italia), para expresarle su pesar y consolarlo por la pérdida de su hermano Andrea, asesinado por dos hombres en la noche del 3 de junio pasado.

   Ferri dijo anteayer al diario italiano Il Messaggero que tras el “diga” de él al atender el teléfono escuchó que le decían “Hola Michele, soy el Papa Francisco”.

   “No podía creer que él me llamara. Pensé que era una burla, un engaño. Pero no, nadie puede ser tan cruel. Y así, mi incredulidad se transformó en emoción. Extraordinario, extraordinario como fue esa llamada”, aseguró Michele.

   El hombre no dio a conocer los detalles de la conversación que mantuvo con el pontífice. Sólo trascendió que el Papa quería también hablar con la madre de Michele. “Es un asunto personal, preferimos que siga siendo así”, dijo la esposa de Michele, Loretta.

   El hombre le había escrito una carta al Papa desconsolado por la pérdida de su hermano en forma tan trágica. Antes, en su muro de Facebook, había escrito: “Cuanto más pasa el tiempo, más pesa el dolor. Siempre te he perdonado todo, pero esta vez no, Dios, esta vez no te perdono”.

   Michele dijo, sin embargo, que el Papa “me ha dicho que lloró cuando leyó la carta que le escribí”. “Eso sí, cuando terminé de hablar con él me di cuenta que me olvidé de pedirle que se diera una vuelta por Pesaro”, señaló como al pasar. “Es que estaba tan emocionado que tenía la mente en blanco”, se disculpó .

   También recordó que en un momento de la conversación con el Papa, le pidió que la llamase también a su madre, Rosi. “El me pidió el número de ella y luego la llamó”.

   “Este Papa es diferente a sus predecesores —dijo Michele—, sin querer quitarle nada a ellos. El puede transmitir una gran serenidad, y nos dio esperanzas”.

   El sacerdote de la parroquia de Soria, un barrio de Pesaro, donde van por Ferri, Mario Amadeo, dijo que la madre de Michele “sólo me refirió la llamada del Papa, nada más. Este es un acto bellísimo que testimonio la bondad y grandeza de este pontífice”, aseguró.

   Se conoce que el Papa ha dado instrucciones precisas a su secretaria para que le marque las cartas que son particularmente significativas para contactarse con los remitentes, ya sea personalmente o por teléfono.

   Andrea Ferri, de 40 años, un empresario que explotaba varias estaciones de servicio, fue asesinado por dos empleados en la noche del 3 de junio. Para Michele, su hermano era un referente único puesto que él está confinado a una silla de ruedas hace años, de modo que el crimen infirió un gran sufrimiento. “Para todos nosotros, la muerte de Andrea nos marcó para siempre. No, no estoy listo todavía para perdonar a sus asesinos”, concluyó.

Con los trabajadores. El Papa Francisco visitó ayer por sorpresa la zona industrial del pequeño Estado de la Ciudad del Vaticano, donde saludó a los carpinteros y a los obreros de la central térmica eléctrica.

   En su perfil de la red social Twitter, el diario vaticano L’Osservatore romano informa de la visita que realizó el pontífice argentino, de la que fueron testigos también sus trabajadores, pues la sede del periódico está en la misma plaza en la que se localiza la central térmica y la carpintería vaticanas.

   Jorge Mario Bergoglio “ha estrechado la mano a los carpinteros y a los obreros de la central térmica”, explica L’Osservatore, que publica además en un tuit una fotografía del pontífice junto a varios trabajadores vaticanos que lo aplauden.

   Los periodistas del periódico de la Santa Sede que se dieron cuenta de la visita se asomaron a las ventanas de su edificio para aplaudir al jefe de la Iglesia Católica, quien les respondió con un saludo en la distancia.

   “Francisco ha llegado de improviso, sin que nadie nos hubiera advertido. Nos lo hemos encontrado delante, imagínese nuestro estupor”, afirmó uno de los carpinteros, en declaraciones a la agencia de noticias italiana AGI.

   “El Papa ha querido recorrer todas las divisiones productivas, lugares en los que nunca habríamos pensado recibirlo”, agregó.

   La central térmica vaticana fue construida en los años 1932 y 1933 bajo el pontificado de Pío XI para aprovechar la producción de energía eléctrica que se proyectó en el pequeño Estado en 1897 gracias a la caída del agua del acueducto procedente del lago de Bracciano.

   En 1934 fueron construidos cerca de la central los talleres de mecánica, el laboratorio de técnica electrónica y la carpintería, que ocupaba una única sala de 500 metros cuadrados y estaba equipada para la fabricación de armazones y ventanas.

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