Hubo grupos de opositores a lo largo de todo el trayecto del Papa por las calles de Edimburgo, pero nadie se pasó de la raya. La mayoría de los manifestantes expresaron su repudio por los casos de abuso en colegios católicos ingleses. La policía había delimitado las zonas de protesta dentro del itinerario del "papamóvil", una ruta que dejaba poco lugar para los manifestantes. Y allí se concentraron los críticos de Benedicto XVI. Pero la televisión no recogió el eco de sus gritos. Si se pudo escuchar el sonido de las gaitas escocesas por coincidir su visita con la festividad de San Niniano, el primer evangelizador de Escocia. Los críticos de la visita del Papa pidieron que el Vaticano de a conocer a los sacerdotes pederastas.





























