Controversia por el policía que estuvo en el bar del crimen
Desde ámbitos políticos y tribunalicios ayer centraron la mirada en la
controvertida situación de que un policía de la Unidad Regional II haya estado presente en el bar
de barrio Azcuénaga donde mataron de cinco balazos a Roberto Pimpi Camino. Se trata del sargento
primero Alejandro Urquiza, apodado "Angelito Negro", quien en su declaración informativa habría
dicho que se retiró del bar una hora antes de que acribillaran al barrabrava. No obstante hay
aseveraciones en la propia policía que sostienen que ambos hombres tuvieron contacto.
23 de marzo 2010 · 01:00hs
Desde ámbitos políticos y tribunalicios ayer centraron la mirada en la
controvertida situación de que un policía de la Unidad Regional II haya estado presente en el bar
de barrio Azcuénaga donde mataron de cinco balazos a Roberto Pimpi Camino. Se trata del sargento
primero Alejandro Urquiza, apodado "Angelito Negro", quien en su declaración informativa habría
dicho que se retiró del bar una hora antes de que acribillaran al barrabrava. No obstante hay
aseveraciones en la propia policía que sostienen que ambos hombres tuvieron contacto.
Lo sinuoso del asunto está en el hecho de que Urquiza fue uno de los policías
que en marzo del año pasado integró la comisión que detuvo a Pimpi en Buenos Aires tras la
imputación por los desmanes en Newell’s ocurridos el 26 de enero. El abogado Carlos Varela,
defensor de Camino en los últimos años, pidió ayer que se establezca más firmemente qué hacía
Urquiza en el bar Ezeiza, de Servando Bayo al 1400, y si en efecto estuvo con su cliente
asesinado.
Lo anómalo del asunto está en una incógnita no despejada: qué hacía Urquiza, en
el caso de que se confirme que hubo contacto, parlamentando con el hombre al que un año antes había
ido a detener, en vísperas de su cruenta ejecución. Urquiza declaró que estuvo en el bar Ezeiza
hasta las 4 de la mañana, que se retiró sin ver a Pimpi y que se enteró del homicidio por la radio
a la mañana siguiente.
Torito. El dueño del bar Ezeiza no es un policía. Lo apodan Torito y según anoche confirmó el
juez de la causa en una rueda de prensa es un hombre de unos 40 años que acredita antecedentes
penales. En el lugar trabaja un policía exonerado y por ello se produjo la confusión que le
atribuía a Torito haber sido integrante de la fuerza.
En la edición del domingo, en este diario, el jefe de policía de la provincia, Daniel Toledo,
sostuvo que era un hombre de su confianza. “A Urquiza lo conozco desde mi trabajo en
Investigaciones y fue uno de los hombres que elegí para ir a Buenos Aires a detener a
Camino”, dijo Toledo.
Esta circunstancia produjo expresiones de desaprobación en ámbitos del Poder Ejecutivo y en
Tribunales. Pero nadie se animó a abrir un juicio explícito. “En este caso hay un juez
actuando que le ha tomado declaración a este suboficial. Será la Justicia la que tendrá que dirimir
si su presencia en el lugar fue casual o no. Si hay algo inaceptable tomaremos las medidas que la
situación exija”, dijo a este diario el secretario de Seguridad Pública de la provincia,
Horacio Ghirardi.
A la cuestión se suma otra que no reduce la controversia: el desempeño de Urquiza es examinado
por sus superiores directos. Este sargento revista en la Brigada de Investigaciones. La pesquisa
del crimen la tiene la Agrupación Unidades Especiales que tiene, bajo su esfera de mando, a la
sección en la que se desempeña Urquiza.
Hasta ayer declararon 16 personas entre las cuales hubo algunas que estaban en el bar Ezeiza la
madrugada del incidente. Nadie asumió haber trasladado a Pimpi hasta el hospital Carrasco y se
mostraron en general renuentes o incapaces de aportar detalles de lo ocurrido.