El final de la final. De la final que el mundo del tenis, especialmente el argentino, había imaginado, soñado y aventurado que tendría un desenlace feliz. Y qué lejos quedó esa pila de argumentos que catalogaban al equipo argentino como el claro favorito. Sobre todo por el resultado de 3 a 1 para los españoles. Con el score puesto, los discursos podrían virar y hablar ahora de que el exitismo sobrepasó a la realidad. Es cuestión de saber digerirlo y de entender que cuando los españoles hablaban de que Argentina era la que corría con el caballo del comisario lo decían de puro convencimiento. Al menos siempre dejaron esa impresión. José Acasuso no pudo quebrar el destino ni el camino por el que venía transitando esta final. Salió a poner el pecho en una situación extrema y falló en el intento. Fernando Verdasco terminó siendo el verdugo en un cuarto punto electrizante pero de bajo nivel tenístico. Tres horas y 56 minutos llevaron los cinco sets en que el zurdo español se impuso por 6/3, 6/7 (3), 4/6, 6/3 y 6/1.































