Haití lloró ayer a los cientos de miles de víctimas de su devastador terremoto del 2010, en un sombrío primer aniversario marcado por el pesimismo sobre la lenta reconstrucción y la incertidumbre política.
Modificando al alza las estimaciones previas de 250.000 muertes provocadas por el terremoto del 12 de enero, el primer ministro Jean-Max Bellerive dijo que la recuperación de cadáveres adicionales durante el año dejaba la cifra total en “más de 316.000 personas”.
El sismo se desató el 12 de enero de 2010 a las 16.53.09 (hora local) con epicentro a 15 kilómetros de Puerto Príncipe, la capital de Haití, con una magnitud de 7 grados, generado a una profundidad de 10 kilómetros.
El funcionario habló en rueda de prensa junto al ex presidente de Estados Unidos y enviado especial de la ONU en Haití, Bill Clinton, luego de que miles de haitianos, muchos vestidos de blanco, asistieron a conmovedoras misas en memoria de los fallecidos en diversas zonas de la capital del golpeado país caribeño.
En una ceremonia en las ruinas de la catedral nacional en la devastada capital Puerto Príncipe, a la que asistió el enviado papal a Haití, muchos dolientes extendían sus brazos, gritando los nombres de los seres queridos que perdieron e implorando la ayuda de Dios.






























