Economía

Los futuros empresarios

Según Asap, por cada peso que invierte en Santa Fe, la Nación destina 3 a Córdoba, 5 a Caba y 6 a provincia de Buenos Aires.

Domingo 09 de Junio de 2019

Pancho tiene 10 años y es para los economistas un agente económico más, un individuo que en función a sus necesidades va tomando decisiones, siempre y cuando sus restricciones presupuestarias así se lo permita. En castellano, podrá hacerle frente a sus inquietudes y necesidades siempre y cuando tenga con que.

Francisco va al colegio como tantos otros niños (injustamente no todos tienen esta oportunidad), y en su formación va incorporando datos, moldeando sus inquietudes y fundamentalmente canalizando sus incentivos.

Pero, ¿porqué son importantes los incentivos? Técnicamente son el motor del ser humano, aquello que lo impulsa a hacer lo que corresponde para conseguir lo que desea.

Todo lo que nos rodea en algún momento fue pensado, planificado y visualizado por algún emprendedor que tomó la decisión e iniciativa de resolver una demanda insatisfecha.

El incentivo fue ese detonante que puso en marcha todo un proceso constructivo hasta lograr un producto o servicio qué finalmente alguien paga por él.

Entender qué nos incentiva es una tarea de vital importancia porque nos permite canalizar los esfuerzos hacia lo que verdaderamente nos motiva, nos desafía y también elegimos como meta.

Los incentivos influencian nuestros comportamientos en forma determinante, puesto que nos estimulan a dejar atrás nuestra zona de confort y nos hace transitar por nuevos y desafiantes caminos.

El principal faro de los incentivos en la economía son los precios. Los precios de los bienes y servicios definen el qué, el cómo y el para quién del que se trata toda la ciencia social económica. Esta variable conduce a decisiones binarias de avanzar o no en un proyecto en función de los resultados planificados.

Estos incentivos económicos en definitivas, moldean el accionar de cada agente en el circuito de la economía. Sean privados o públicos, cada quien con sus objetivos, todos por delante un incentivo que ordena las prioridades y dinamiza la acción.

En un punto, la historia se va a dividir entre quienes optan por refugiarse en el empleo y quienes tomarán la iniciativa de forjar su propio camino, emprendiendo y asumiendo que “un sueldo no puede comprar sus sueños” e irán tras ellos, cueste lo que cueste. Los futuros empresarios.

Incentivos, los premios y castigo Así como en un juego de decisiones, las que fueron acertadas tienen su recompensa en positivo. Las que así no lo fueron tienen su castigo en términos económicos.

La planificación detallada y los planes “B” son importantes como caminos alternativos ante escenarios tan inestables como los que vivimos en argentina. Siempre tener un camino de salida es parte del juego.

Las altas tasas impositivas, la ausencia de reglas de juego, las fallas de mercado, la contaminación, las malas decisiones de política económica, el populismo, son algunos de los factores que castigan las iniciativas privadas y desactivan todo intento de progreso.

Por contraposición, una política tributaria que incentive la iniciativa privada y la producción, mejores precios de bienes y servicios en función a sus cualidades (mejores salarios por mejor producción), reglas de juego económicas que independientemente del color político de turno se mantengan en el largo plazo, forman una identidad del que se nutre el emprendedor.

El mundo transita por una economía en la que se remunera por rendimientos y no por permanencia. Llámale proactividad, suerte o capacidad, pero indefectiblemente quienes logran los mejores resultados serán aquellos que por meta tengan producir cada vez más y mejor.

Claro está que los países más rezagados han optado por sistemas de asistencia social qué intentan reducir la desigualdad entre quienes producen y no, generando un fuerte desincentivo al esfuerzo y el progreso.

Intenté hablar con Pancho sobre estos conceptos qué entiendo son importantes para su presente-futuro. Me simplificó la tarea cuando me dijo papá: “Quiero aprender la profesión más importante de todas: la de un vendedor, profesional”.

Celebro su iniciativa repartiendo huevos a domicilio con Pancho, qué aprende por estímulo e iniciativa propia de las primeras herramientas de economía qué lo acompañarán a lo largo de su vida y en búsqueda de su horizonte.

De orgullo también se trata la economía.

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