Aborto Legal

La ley para legalizar el aborto encontraba anoche un clima de rechazo en el Senado

Al cierre de esta edición, se contabilizaban 31 votos a favor, 38 en contra y dos abstenciones. La "marea verde" chocó contra una mayoría conservadora.

Jueves 09 de Agosto de 2018

Con discursos anodinos y sin mayores luces, el Senado continuaba debatiendo esta madrugada el proyecto de legalización del aborto, en un escenario favorable al rechazo, aunque entre los senadores fue casi unánime la idea de que el tema quedó definitivamente instalado.
   Horas antes de la votación, el "poroteo" arrojaba 31 votos a favor de la iniciativa, 38 en contra y las abstenciones anunciadas por el santafesino Omar Perotti y la neuquina Lucila Crexell, que impulsan sendos proyectos de despenalización.
   Los senadores a favor de la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo bajaron al recinto ya resignados a una probable derrota, debido a la diferencia de votos entre ambas posturas.
   Al cierre de esta edición, todavía no habían hecho uso de la palabra los senadores con más peso específico en la Cámara; por caso, los peronistas Miguel Angel Pichetto y Cristina Kirchner, ambos a favor de la ley de despenalización del aborto. También el jefe del interbloque Cambiemos, el formoseño Luis Naidenoff, quien avalaba lo aprobado en Diputados.
   En ese contexto, circuló durante toda la tarde la versión de que Crexell y Perotti insistirían en tratar, luego del rechazo, un proyecto que despenalizara esa práctica médica, para que la sesión no concluyera con un rechazo cerrado y se diera al menos un avance hacia el reclamo de los colectivos femeninos.
   Sin embargo, varios de los principales defensores de la legalización dieron por descartada esa posibilidad desde temprano y dejaron ver su bronca porque, luego de haber propuesto cambios a la iniciativa original, quienes rechazan el proyecto no propusieron ninguna opción.
   Durante toda la sesión los discursos ofrecieron conceptos similares: quienes respaldaron la legalización remarcaron que el reclamo de la legalización continuará pese al rechazo porque el tema es "imparable" y aquellos que se opusieron machacaron sobre la idea de que, a partir de este debate, se deberá trabajar más intensamente en áreas como la educación sexual.
   Así, el concepto general de la sesión es que el debate del aborto en general quedó instalado en la sociedad y que el Congreso deberá volver a abordarlo en algún momento, con un enfoque u otro.
   Quienes se opusieron a la legalización insistieron en que el proyecto es "inconstitucional" y violatorio de los tratados internacionales a los que suscribió la Argentina, mientras que los senadores a favor insistieron en el hecho de que se trata de un problema de "salud pública" y que la discusión "no es aborto sí o aborto no, sino aborto legal o clandestino".
   En el debate no faltaron las denuncias de presiones, como la del entrerriano Pedro Guastavino, que señaló que recibió "gran cantidad de mensajes que en nombre de Dios" lo "descalificaban", o el caso de la rionegrina Silvina García Larraburu, quien afirmó que "viralizaron" su número de teléfono por haberse pronunciado en contra del proyecto.
   Hubo además un momento de emoción cuando la oficialista Gladys González, de Buenos Aires, se quebró al fundamentar su voto a favor —por el que recibió presiones y amenazas, según advirtieron otros senadores— y expresar que su "sueño" era que sus hijas "puedan planificar" tener familia, como lo hizo ella cuando se convirtió en madre.
    "Sueño con que nunca mis hijas tengan que tomar esa decisión. Pero si tienen que hacerlo, quiero que lo hagan seguras, acompañadas, con el amor que necesitan para ese difícil momento. Sueño para las mujeres una vida sin violencia", expresó.
    También quedaron en evidencia las tensiones en el seno del oficialismo, cuando la presidenta del Senado, Gabriela Michetti, se enojó con el jefe del interbloque de Cambiemos, Luis Naidenoff, por cuestionar la administración del tiempo que hacía para cada discurso.
   El riojano Carlos Menem, cuya posición en contra de la legalización era conocida, estuvo en la sesión desde el inicio pese a que se especuló en los días previos con que se ausentara.
   La senadora por Buenos Aires Cristina Kirchner no estuvo presente al inicio de la sesión, pero llegó poco después al Senado y bajó por momentos al recinto, para escuchar algunos de los discursos de su tropa legislativa.


La instancia que se abre con el nuevo Código Penal

Ante la perspectiva de un número consolidado de senadores que votarán en contra de la legalización del aborto, el gobierno evalúa impulsar la despenalización de la mujer en la interrupción voluntaria del embarazo en el proyecto de reforma del Código Penal que enviará este mes al Congreso. De ese modo no habrá que esperar al próximo tratamiento con fecha incierta para avanzar en ese paso que en la Casa Rosada consideran menos controvertido, aunque la asistencia médica garantizada por parte del Estado quedaría limitada a los casos de violación y riesgo de vida de la mujer.

   En la Casa Rosada corrieron los análisis sobre el impacto político de un rechazo al proyecto de legalización, como indicaban los votos anunciados por los senadores, luego de que Mauricio Macri habilitara el debate y tomara mayor impulso con la media sanción en Diputados. Las especulaciones iban desde el efecto neutro hasta cierto impacto negativo o la pérdida de capitalizar una ley histórica.
   "No importa cuál sea el resultado, hoy ganará la democracia", insistió ayer Macri como forma de tomar distancia de la decisión del Congreso.

Consulta popular

El diputado nacional de Cambiemos Daniel Lipovetzky, uno de los principales impulsores de la ley en Diputados, anticipó ayer que en ese bloque analizan la posibilidad de convocar a una "consulta popular vinculante" si es que el Senado rechaza el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo.


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