Una vida que se consumió en la pasión política
En un libro que atrapa, Vicente Palermo se interna en una época histórica que todavía quema para biografiar de singular manera al legendario pero hoy olvidado dirigente nacionalista Dardo Cabo, un "hombre de acción"
8 de agosto 2021 · 05:00hs
El 28 de septiembre de 1966 un grupo de argentinos integrado por diecisiete hombres y una mujer se apoderó a punta de pistola de un avión Douglas DC4 de Aerolíneas y le ordenó al piloto que olvidara su destino original, Río Gallegos, y se dirigiera a las islas Malvinas, donde logró aterrizar e izar la bandera celeste y blanca. El audaz operativo, denominado Cóndor, consiguió gran repercusión internacional. Al frente del comando civil que lo concretó estaba un joven militante de poderosa raigambre nacionalista, que más tarde ingresaría a las organizaciones armadas y sería asesinado por los militares en el trágico año 1977. Su nombre –hoy remoto y olvidado– era Dardo Cabo.
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Los protagonistas del mítico Operativo Cóndor.
En una tan heterodoxa como atrapante biografía que acaba de publicar Siglo XXI, el sociólogo, politólogo y ensayista Vicente Palermo intenta desentrañar qué misterio había detrás de la figura de este hombre singular, que en la vorágine de su “vida breve” resume no pocas de las pasiones que sacudieron al país en uno de los períodos más violentos y apasionantes de su historia. El telón de fondo no podría ser más complejo ni controvertido: la ilusión revolucionaria de una generación y la verdadera identidad del peronismo.
Palermo define con precisión y sin timidez al sujeto de sus afanes: “(Dardo Cabo) era un hombre de acción, que creía y vivía una de las cosas más peligrosas y menos aconsejables en política: la entrega personal a una causa, la embriaguez de la virtud”. Y más tarde, ya en boca del propio Cabo, se leerá esta otra sentencia definitoria: “Creíamos que el peronismo podía dar vuelta las cosas, pero para eso había que dar vuelta el peronismo”. Como los hechos lo demostraron de manera sangrienta, el objetivo planteado no se cumplió. Y el destino del “hombre de acción” –como el de tantos otros, casi todos tan jóvenes– fue una muerte brutal, a manos de quienes resultaron ser mucho más feroces e inescrupulosos de lo que cualquier profeta hubiera sospechado.
Con su eterno pañuelo al cuello y su aspecto de habitante de las barricadas parisinas en el glamoroso Mayo del 68, Cabo era sin embargo todo lo contrario de un atildado charlatán de café: hijo de un legendario dirigente sindical muy cercano a la incendiaria Eva, sobre su enigmática y elegante figura se cierne la sospecha de la autoría del crimen de Augusto Lobo Vandor, el poderoso gremialista que pagó muy caro el haber soñado con un peronismo que prescindiera nada menos que de la presencia de su propio y aún exiliado líder.
Después, ya en la nueva década, todo será furor, ilusión, vértigo y finalmente sangre. Tras breves momentos de auge de masas, con un notorio pico en el año 1973, comenzará el retroceso popular que terminará por ser definitivo. Cabo no sobrevivirá a su pasión sin límites. Acaso era demasiado el candor que portaba como estandarte.
Estas escuetas líneas no pueden resumir, sin dudas, el multiforme escenario que abre Palermo en este texto visceral, aunque en absoluto ajeno a la reflexión más honda. Apelando a recursos de la literatura, y dando cuenta con inocultable dolor de un holocausto que tal vez pudo evitarse, La vida breve de Dardo Cabo merece ser leído a fondo, aun para disentir con la mirada de quien lo escribió. Desatar los apretados nudos que se muestran sin retaceos en estas páginas es tal vez el principal desafío político que tiene aún por delante la Argentina.