Cultura y Libros

Una excursión tan entretenida como deprimente

En Humanos, el periodista británico Tom Phillips hace un recorrido matizado por el humor negro a través de los errores cometidos por nuestra especie a lo largo de la historia.

Domingo 11 de Agosto de 2019

Es bien sabido que la noción de progreso, motor del optimismo filosófico, tiene numerosos detractores. Claro, difícilmente pueda negarse la presencia de avances significativos para la humanidad en el terreno de la tecnología, pero al mismo tiempo resulta imposible desmentir a aquellos agoreros que describen la desigualdad social in crescendo, la destrucción feroz del ecosistema, el acecho del cambio climático y la entronización en las naciones más desarrolladas de valores colectivos ajenos por completo a la empatía con el diferente y la solidaridad con los débiles.

En un libro recientemente publicado por ese prestigioso sello llamado Paidós –ahora bajo el mando del grupo Planeta–, el periodista británico Tom Phillips da forma a un tan entretenido como deprimente paseo a través de los horrores perpetrados por el bípedo implume en su tránsito por el planeta.

Ajeno a farragosos tecnicismos y densidades conceptuales, este típico producto del universo editorial anglosajón logra su cometido: atrapa al lector, que acaso oscile entre la sonrisa compasiva y el rictus de espanto mientras recorra sus doscientas ochenta y ocho páginas.

El subtítulo que se le puso a la obra en su edición en castellano (no existe en la versión original), Una breve historia de cómo la hemos pifiado, marca dos características de este trabajo: por un lado, su temática abiertamente irreverente; y por el otro, el desenfado del que hace gala dentro del terreno del lenguaje. Ampliando ese marco, y ajeno a toda delicadeza, Phillips insistirá en utilizar la nada original metáfora de la defecación para dar cuenta de su opinión en torno de las andanzas humanas por esta pobre Tierra.

El periplo de nuestro narrador de catástrofes es variado: desde la muerte en África de la famosa Australopithecus bautizada Lucy (causada, al parecer, por su caída desde lo alto de un árbol) hasta el cuestionamiento de la agricultura (calificada de “error descomunal” por una de las fuentes que cita) y la ganadería, pasando por los desafortunados intentos de introducir especies animales extrañas en ecosistemas vírgenes (tristemente célebre es el caso de los conejos en Australia), Phillips se hace un picnic ajeno, por cierto, al rigor del análisis científico, pero no carente de una buena dosis de pimienta periodística.

Particularmente llamativo le resultará acaso al lector que habite el maltratado sur del planeta el capítulo dedicado a contar los horrores del colonialismo. Implacable, el británico se extenderá en narrar los efectos de lo que califica de “desatinado, caótico y a menudo escandalosamente injusto resultado de miles de años de migraciones, comercio, colonización y guerra”.

A posteriori, en las secciones del libro que llevan los simpáticos títulos de “Manual de diplomacia para tontos y/o presidentes en ejercicio” y “Qué mierda la tecnología”, el escatológico Phillips volverá a regodearse en barbaridades de la índole más diversa, dejando al estupefacto lector en furioso estado de autocuestionamiento.

El único consuelo que quedará tras esta excursión demoledora a través de los desastres cometidos por la simpática especie que el lector y este reseñador integran es que, al menos, tantos desmanes han dado pie a un libro.

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