Ya no anda más en bicicleta

Ya no anda más en bicicleta
por las calles
de barrio —esas calles
arrasadas—, no pone más
la bocha
bajo la suela, ni entra al Gabino
en las tardes otoñales: el Trinche
se fue. Se lo cargaron
por una bicicleta (los ricos
les enseñan a los pobres
a pelearse entre ellos; los pobres,
separados, son mucho
más pobres). Lo bajaron, se cayó
y con él cayó
lo mejor que teníamos. Qué muerte
triste, Trinche, qué muerte
de mierda. (Una vez
que terminemos de llorar
vamos a empezar a hablar de vos
y no vamos a acabar
nunca: hasta el final
de los tiempos contarán
los rosarinos la historia de tu zurda,
esa pausa en la que el mundo
quedaba
cuando la bola se dormía
en tu empeine). Trinche,
hermano, de Tablada
no te vas. Gambeteaste
a todos, también
al olvido.



Por Facundo Borrego
Por María Laura Cicerchia