Cultura y Libros

La historia de dos editoriales que iluminaron América Latina

En un reciente libro se narran el nacimiento y desarrollo del Fondo de Cultura Económica y Siglo XXI, faros que irradiaron ideas de cambio y ejemplos de un gran proyecto continental

Domingo 11 de Marzo de 2018

Hubo una vez, hace no tanto tiempo, una América Latina que intentó concretar el sueño de Bolívar y San Martín: ser nada más y nada menos que una. Esa gran ilusión, que tristemente nunca fue mayoritaria, tomó alas a partir de la Reforma Universitaria de 1918 en la Argentina —hito histórico nunca suficientemente valorado— y naufragó en el baño de sangre provocado por las dictaduras de los años setenta.

Tan valioso ciclo tuvo, claro está, un fundamento ideológico y cultural que permitió el nacimiento y consolidación de un proyecto continental en el terreno político, alimentado por el vertiginoso auge que experimentaron los proyectos revolucionarios después de la caída de Batista en Cuba.

En este estupendo libro recientemente publicado por Siglo XXI, Gustavo Sorá hace un rico balance de la historia y el desarrollo de dos editoriales que fueron clave en la lucha por el afianzamiento de una real identidad latinoamericana, prescindente de los mediocres nacionalismos que suelen separar a países que por historia, tradición y sobre todo idioma deberían poseer intereses comunes.

El Fondo de Cultura Económica y Siglo XXI fueron, en efecto, faros desde los que se irradiaba una luz transformadora. Sorá recuerda oportunamente una frase de Ortega y Gasset que refleja con nitidez el espíritu cerril al que se enfrentaron los editores que intentaban plasmar catálogos de calidad desde el continente americano (hablamos del territorio que se extiende al sur del río Grande, claro) y exportar libros hacia la llamada Madre Patria. Desde su trono en Espasa Calpe, el pensador español sentenció, con brutalidad y desprecio: "El día en que los latinoamericanos tuvieran que ver algo en la actividad editorial de España, la cultura de España y de todos los países de habla española se volvería una cena de negros". Así pensaba el hombre al cual los sectores más conservadores de la Argentina escuchaban como si fuera un oráculo.

Pero la Guerra Civil lo cambió todo. El profundo autoritarismo y la cerrazón cultural de la España de Franco provocaron una emigración en masa de talentos peninsulares hacia América —especialmente la Argentina y México—, que recibió con los brazos abiertos tan salvíficas presencias. El Fondo de Cultura Económica nace por entonces, bajo el lúcido mando de Daniel Cosío Villegas, quien contaba con el apoyo activo de intelectuales de la talla de Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes, el cerebro detrás de esa maravillosa colección que fueron y son los Breviarios.

Sin embargo, es cuando toma las riendas el argentino Alejandro Orfila Reynal que el FCE se convertirá en la editorial más trascendente de todo el orbe castellano. Orfila, criado política e ideológicamente al calor de la Reforma y antiperonista pura sangre, desembarcó en México después de haber liderado con gran éxito la sucursal local del Fondo, que abrió sus puertas en Buenos Aires en 1945. Casado con la gran arqueóloga y antropóloga Laurette Sejourné, su pensamiento irá virando cada vez más hacia la izquierda, hasta convertirse en fervoroso partidario de la Revolución Cubana.

Después vendrán tiempos oscuros: expulsado del FCE por el mismo gobierno mexicano que causó la masacre de Tlatelolco en 1968, como respuesta creará Siglo XXI. Desde allí, difundirá lo más selecto del pensamiento contemporáneo y publicará, entre otros, a Fuentes, Cortázar y Galeano.

Orfila fue un editor de los que ya no quedan. Este libro merece ser leído sólo para recordarlo, o mejor aún, para conocerlo.

Un thriller ideal para leer de punta a punta

Personal, de Lee Child. RBA, 432 páginas, $395.

Algo grande se cuece cuando la CIA, el Departamento de Estado y las Fuerzas Especiales echan el resto por dar con el escurridizo Jack Reacher y convencerle de que neutralice a un misterioso francotirador de élite, responsable de un intento de asesinar al presidente de Francia. En la reducida lista de sospechosos figura uno a quien Reacher mandó a prisión tiempo atrás y de quien se sabe que le ha jurado venganza. Un nuevo thriller de Child, entretenido y vibrante.

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