Cultura y Libros

Invisible en Rosario: el recuerdo del músico Pablo Pasqualis

Domingo 26 de Noviembre de 2017

"La presentación de El jardín de los presentes fue en Sportivo América, un viernes a la tardecita. Cuando llegamos, los músicos de Invisible estaban sentados en el bar que está casi sobre la vereda, en el frente de Sportivo América, que ahora es una parrilla. En la entrada nos cruzamos con Juan Carlos Baglietto y Rubén Goldín. Calculo que no había camarines, porque para subir al escenario, Spinetta, Machi, Pomo y Gubitsch pasaron caminando entre el público. Arrancaron con El anillo del Capitán Beto y continuaron con Los libros de la buena memoria, siguiendo el orden del disco.
"Recuerdo que había mucha expectativa para ver a Tomás Gubitsch. Ya habíamos escuchado el disco y teníamos muchas ganas de ver a esa suerte de niño prodigio que nos había volado la cabeza, porque su digitación y velocidad eran únicas. Gubitsch hacía escalas extrañas, que podías escuchar en tipos como Joe Pass o Wes Montgomery, pero las hacía a una velocidad extraordinaria. Además del disco, también tocaron La llave del mandala y Lo que nos ocupa es esa abuela, la conciencia que regula el mundo, que conformaban uno de los simples que acompañaban el primer disco. El último tema del recital fue Niño condenado.
"Más allá de que la técnica era precaria, el sonido del grupo en vivo era increíble, porque no se manejaba el nivel de volumen actual, que es ensordecedor. Se podían escuchar cada nota, cada arreglo.
"Para todos nosotros, Spinetta era un faro. Siempre esperábamos sus discos con mucha ansiedad, porque queríamos ver qué nuevas ideas incorporaba a su música. Nunca sabíamos qué iba a hacer en cada nuevo proyecto, pero siempre lo esperábamos con mucha expectativa.
"En el recital de Sportivo América no hubo razia policial, como sí había ocurrido en los recitales previos, en el cine Real y en el San Martín. Me acuerdo de un recital de Invisible en el teatro La Comedia, en la época de Durazno sangrando. Cuando terminó el concierto, fuimos con un grupo de amigos a buscar a Spinetta y nos quedamos charlando con él un par de horas en el bar del hotel Rosario, en la cortada Ricardone. Llevamos un grabador y grabamos la charla. Spinetta siempre estaba dispuesto a pasar un rato con sus seguidores".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario