Hay una realidad material. Quién puede negarlo. Pero aun la materia misma deja de reducirse a ella misma, cuando cobra vida. Es cuando, para perseverar en su ser, necesita establecer relaciones con cuanto le es exterior.
Hay una realidad material. Quién puede negarlo. Pero aun la materia misma deja de reducirse a ella misma, cuando cobra vida. Es cuando, para perseverar en su ser, necesita establecer relaciones con cuanto le es exterior.
Así nosotros, seres conscientes por añadidura, ‘nos encontramos’ siempre en una situación determinada… y no en otra. Decimos y no en otra porque también podemos cambiar de situación… si entre otras posibilidades eligiéramos. Tal es nuestra libertad y tales asimismo, nuestros límites: cada posibilidad que se elige elimina otras y toda situación que se acepta posterga otras. Siempre, con un horizonte como límite; pero que es también, invitación a trasponerlo en pos de horizontes imaginados.
Así es que el hombre, en el despliegue de su vida y frente a cada situación que enfrenta, tiene que saber a qué atenerse a ese respecto y cómo justifica sus propios motivos inclusive. Para lo cual necesita pensar. Vida que debe pues, “saberse a sí misma”.
Debe por tanto, en otros términos, tener que encontrarle un sentido; tanto a la situación como a su propio comportamiento en ella.
Entonces, ¿qué es el sentido? En principio, no otra cosa que la razón concreta y ajustada a cada situación… si bien se puede hablar de diversos sentidos del sentido: puede hacérselo sinónimo de razón en general, de inserción en la realidad en particular, de comprensión de la estructura relacional que ésta tiene, de dirección u orientación del comportamiento…
Pero hay un sentido básico que ya su gramática nos ofrece y al que nos atendremos aquí en lo que sigue: sentido es participio pasivo de sentir. Entonces, es razón sentida, es razón que ya se vive al nivel de las sensaciones de la percepción. Este es el sentido de los sentidos corporales, es la unidad de los mismos a la luz de la razón…pero no sólo es eso, cuando al sentido de la vida nos referimos.
Sí que la vida –la de cada uno de nosotros, pero lo trataremos en general– es para el hombre su realidad radical. Que debe realizar a su manera a través del tiempo que le toque vivir, pero sin tener preestablecido cómo hacerlo. No obstante, hacerlo; y en su singularidad. Según él sienta sea su vocación; lo que significa: a lo que se “sienta vocado (o llamado) a ser”; y fiel a ese sentido, entonces, orientar sus actos.
De modo que su vida es, en el tiempo de su realidad presente, tanto la de su situación actual (y su proceder consciente orientado a ella) como su pasado, que hasta ahí llega (y su memoria retiene); pero sobre todo y para sí mismo, él siente ser lo que le falta hacer todavía… porque esta anticipación de sí mismo es su único modo de totalizar una vida que transcurre en sucesión temporal… con la reunión en el ahora de un presente que es real, con un pasado inevitable ya pero con un futuro todavía posible… que es aquí donde él quiere verse y como quiere se proyecte su ser, en las cosas y en los demás… aunque aún no lo sea…
Claro que también puede renunciar a ello, limitándose a su opaco ser social y a la mera conservación de un cuerpo que lo limita y localiza, en su breve vida, a cierto lugar de su tiempo histórico.
Pero si él, cualesquiera que hayan sido las circunstancias de su situación, ora oportunas ora desfavorables, no cejara en su empeño por perseguir aquello que profundamente vive, siente y piensa, entonces el sentido de su vida podría expresarse en un significado objetivo, de realidad sociocultural, que hasta podría llegar a trascender a su propia muerte.
Única trascendencia posible por lo demás, para el individuo de una especie que, en mérito a su singularidad, hubiera contribuido a un mundo (humano) y a una realidad (cultural)… aunque tantas veces, sin reconocimiento alguno en vida. No obstante, su ser habría quedado expresado.
Y es en este sentido que Wilhelm. Dilthey, quien supo dotar de leyes con validez empírica al conocimiento historiográfico, nos dice que es recién con la expresión que damos ser a lo que denominamos mundo humano.
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