Somos dos ciudadanos de esta provincia, padres de Bárbara Simón, asesinada brutalmente el pasado 14 de junio cuando regresaba en horas de la madrugada hacia nuestro hogar. Su asesino, impune hasta hoy, impidió definitivamente que sus 17 años pudieran proyectarse hacia la mujer con sueños y metas que empezaba a despuntar en ella. Nuestra familia, forjada sobre la dignidad que da el trabajo, sobrelleva esta pérdida irremediable gritando justicia, exigiendo verdad, marchando junto a la comunidad de Las Parejas desde aquel irrecordable día. Mientras tanto, la acción policial y judicial desplegada para investigar y esclarecer el asesinato de nuestra hija exhibe un evidente retraso y resulta difuso, aún hoy, el establecimiento de una hipótesis principal. Nuestro entender y sentir de padres nos indica que los sospechosos del homicidio están relacionados con la noche, con la violencia, con el tráfico y consumo de drogas, y entre sí mantienen "contactos". De persistir la Justicia y la policía en los criterios hasta hoy defendidos y de no profundizarse una labor investigativa hacia las sospechas que resultan vitales, provocará como consecuencia no deseada la de subestimar las pruebas ya acumuladas y los claros indicios que resultan de éstas, y se potenciará el peligro de una demora decisiva que debilite el debido esclarecimiento del hecho. Se quebrantarían así los anhelos y expectativas de verdad y justicia que portamos padres y familiares de Bárbara, y resultaremos doblemente afectados: una pérdida irreparable y dolorosa, por un lado y, por otro, la carencia de una respuesta judiciaria que satisfaga, desde todo punto de vista, nuestras esperanzas.



























