Con todo respeto le digo al señor Sergio Valdano que pienso diferente a usted sobre la situación en Cuba. En junio fui a ese país con el pensamiento de que la gente me atosigaría pidiendo, como sucede aquí en las esquinas, en los restaurantes y en casas, pero me sucedió todo lo contrario. Con mi amiga de viaje llevamos caramelos y útiles, que era lo que nos decían que pedían y volvimos con ellas porque nadie nos solicitó. Como usted, he hablado con muchos cubanos y quedé impresionada de cómo sabían de la historia de su país, cosa que si uno le pregunta a jóvenes nuestros no creo que sepan ni lo indispensable. Usted dice que "están resignados morir allí". Conversé con jóvenes de 25 a 30 años que tuvieron la posibilidad de irse con invitaciones especiales y lo hicieron decidiendo volver para no alejarse de su familia. Yo no sé si defiendo el sistema, ni tampoco idealizo, sólo sé que pienso distinto a usted. Me vine maravillada, no sólo del lugar, en todos los países existe pobreza, pero que cualquier mozo sepa hablar 5 o 6 idiomas me pareció emocionante. Aquí en lugares turísticos no sé si encontramos más de uno que hable inglés. Por eso me extraña que irónicamente diga que alfabetizar es conocer la letra a. El adelanto médico es muy superior al nuestro ya que operan vesícula por boca, aquí no se hace. La esclavitud no la percibí, no sé años atrás, y la prostitución existe en todo el mundo. Observé chicas jóvenes con hombres grandes, pero adquiriendo ese estilo de vida por propia decisión, como aquí también hay casos de jóvenes con ancianos. Seguramente las expectativas suyas y mías fueron diferentes. Creo que están cambiando algunas cosas, se están restaurando cosas dignas de admiración a pesar del abandono. No soy seguidora de Castro y soy argentina, que también tuve la posibilidad de irme de aquí y no lo hice porque lo amo, a pesar de que los gobernantes no sepan aprovechar todo lo que tenemos. Ellos tienen un suelo que no se puede cultivar, su única entrada es el turismo y admirable cómo lo aprovechan. No quería dejar de darle mi parecer porque no me parece digno dejar mal a Cuba que tiene cosas para valorar como la seguridad, que acá no tenemos para nada y es tan importante como no tener libertad. De qué vale ser libre si te matan en cualquier esquina.



























