Una de las características de la década menemista fue la utilización de las "verdades peronistas", escritas y no escritas, con el fin de justificar algunas decisiones que se fueron tomando a lo largo de ese período de gobierno. Por ejemplo: el pragmatismo, que en manos de Perón fuera una poderosa herramienta de adecuación a los cambios, fue utilizado por Menem y sus apóstoles para legitimar la alianza con quienes fueron, y son, los enemigos históricos del peronismo. El otro principio que fuera exacerbado durante esa época fue el de la lealtad: "Para un compañero no hay nada mejor que otro compañero", de la mano de este axioma se hicieron oídos sordos a un sinnúmero de verdaderos actos delictivos, con lo cual el principio quedó más asociado al encubrimiento que a la lealtad. Por eso cuando el senador Spinozzi en recientes declaraciones hace referencia a aquella máxima lanzada por el general y pide que no se ataque a los compañeros, debería aclarar desde qué lógica lo dice, si de la que impulsó al creador de nuestro movimiento con la finalidad de lograr la unidad del mismo o desde la lógica menemista de complicidad con el delito. Yo soy peronista y como tal estoy dispuesto a defender el gobierno del compañero Reutemann; ahora bien, que al señor Enrique Alvarez, ex secretario de Seguridad y agente activo de la Side lo defienda el senador Ricardo Spinozzi. El peronismo surgió a la vida pública para amparar a los más humildes, no a los delincuentes.



























