Que la crisis energética es real y se vaticina creciente, nadie puede dudarlo. Que la misma es
producto de la falta de inversión y del extraordinario crecimiento de la economía poscrisis es
diagnóstico hartamente repetido y publicado. Esta realidad, culpables aparte por la imprevisión,
nos impone, además de dolernos, la necesidad de extremar la búsqueda de soluciones y aceptar que
las mismas, aun una vez adoptadas, lamentablemente no redituarán en tiempo la urgente atencion de
la demanda. Como nuestro país es federal, las autoridades nacionales y provinciales tienen la
responsabilidad básica de coordinar las soluciones e inversiones que las regiones en su conjunto
demanden. Pero eso solo, aunque exigible, no será suficiente: también la ciudadanía debe
participar, debe entender la profundidad de la crisis y no puede permanecer ajena al problema.
Estamos muy próximos, a picos récord de demanda energética, sea industrial o familiar, y esto
indica progreso. Antes de restringir consumos debemos racionalizarlos. La producción debe acordar
horarios y a nivel doméstico debe cuidarse el consumo. Por ejemplo, la extraordinaria venta de
acondicionadores de aire supone para la temporada que se inicia una notable exigencia extra de
energía. Las cifras son notables y este nuevo hecho demandara aún mayor racionalidad por parte de
los usuarios. Las soluciones para enfrentar las crisis son conocidas y simples en su enunciación,
pero no en su disposición, ya que exige severas conductas fiscales y sociales. En el mediano plazo,
fuertes inversiones regionales del Estado en la generación eléctrica. Y en el corto plazo, la toma
de conciencia de la crisis energética por parte de todos los sectores de la sociedad y la plena
solidaridad para actuar en consecuencia, con la racionalidad en el consumo, por parte de todos, sin
excepciones, de quienes la pagan o de aquellos que, por motivos distintos, explicables o no, se
"cuelgan". Y en esto las autoridades tienen la palabra, para castigar a quienes no cumplan, con el
recargo tarifario por los consumos excedidos o con el corte del suministro por los excesos en la
gratuidad o "colgadura".
Juan Carlos Romano
DNI 3690388


























