Un graffiti dice: "Si te producen envidia mis logros, hacé como yo, trabaja" Eso lo dice el pueblo, la gente común. La envidia es un pecado, según la religión. Es que ver que otro progresa y uno se va quedando da un poco de fastidio, que es una bronca contenida. Pero es humano y sin llegar a disculparlo se tolera ya que proviene de siglos de ver a otros que mejoran. Todo lo queremos "de arriba", sin esfuerzos, sin mejorar y esperando siempre a un mesías o un acto de magia. Así sucede con los "indigentes". El Estado, que todo lo ve y lo sabe, le provee de casas a unos, privándoselas a otros. Unos años de sacrificio en barrios humildes y cortando una ruta o camino, se exigen viviendas dignas. Y el pueblo termina pagando y regalando. ¡Es tan bondadoso! Luego no tiene con qué pagar, pero "compro" votos. Eso sucede a nivel pueblo, pero lo que ha sucedido últimamente esta más desubicado que chupete en... la oreja. Una presidente que viaja a un país hermano y dice sentir "un poquito de envidia", no tiene idea de lo que es hablar a cierto nivel. Como mujer puede sentirlo, pero a nivel protocolar lo debe callar. Es evidente que lo dicho allá por el año 1980 y tantos, de que Argentina pasara a ser el Estado numero 23 de Brasil, no era tan descabellado. La balanza comercial cada día se inclina más a favor del país del norte. Ellos nos mandan productos industriales y café, mientras que nosotros le mandamos lo que producen sus fábricas aquí y materia prima. Casi seguro que los vamos a "empaquetar" y es posible que en el primario nos obliguen a estudiar portugués. Allá vamos a mendigar y por que no decirlo, arrastrarnos un poquito. Pero trabajar y dictar leyes para fomentar la producción, eso no. No estaba previsto y ni siquiera pensado. Es mucho trabajo, mejor dar subsidios y reventar a todos.

























