Es conocida mundialmente la importancia estratégica de los helicópteros para el combate aéreo de incendios. La respuesta inmediata en la detección, localización y el ataque "inicial" son fundamentales en la contención y prevención de vastos siniestros a fin de evitar consecuencias como las padecidas año tras año por la comunidad rosarina tras los incendios en las islas vecinas. La versatilidad del helicóptero, a diferencia del avión, permite en escasos minutos transportar una canasta de agua que es llenada en lagos, ríos o piletas sin necesidad de contar con pistas de aterrizaje o demoras en la recarga de tanques fijos. Posibilita, además del traslado y evacuación, mantener informado al personal terrestre respecto de cambios en el comportamiento del fuego, tanto por seguridad como planificación y ejecución de las distintas tareas. Es sabido que nuestra provincia cuenta con un solo servicio aéreo "propio" de esta naturaleza por los elevados costos de adquisición y mantenimiento, debiendo entonces depender de la disponibilidad de las aeronaves asignadas al Plan Nacional de Manejo del Fuego o de las Fuerzas Armadas, razón por la cual es oportuno destacar que en muchas partes del mundo han accedido a esta herramienta, utilizada también en ocasiones para el rescate por incendios en edificios de gran altura, a través del sistema de propiedad compartida, con inversiones públicas y privadas (aseguradoras, concesionarios de caminos, etcétera) que resuelve la ecuación facilitando la reducción de costos como el aumento en los límites de actuación. Este sistema garantiza la presencia oportuna de al menos una aeronave para funciones de prevención.



























