Hasta cuándo los rosarinos tendremos que soportar la mala prestación del servicio de recolección de residuos que no cumplen con los pliegos licitatorios, por la cual se han desembolsillado miles de pesos. La ciudad está cada vez más sucia, y la política ambiental empleada deja mucho que desear; en el medio, un intendente que cree que los servicios públicos encierran solo al transporte. De la otra vereda, señores como Humberto Díaz y Marcelo Andrada, flamantes sindicalistas, parece que se olvidaron que alguna vez fueron barrenderos, y hoy poco tienen por hacer, según parece, ya que desde su inactividad contribuyen a que Rosario sea capital de la mugre. Se podrá discutir el tema, pero lo cierto es que como miembros al frente de los organismos sindicales deberían tomar cartas en el asunto y permitir que finalmente se erradique la burocracia política.



























