Lunes 24 de diciembre, cumpleaños de mi hermano. Fui a saludarlo al boliche donde fue a festejarlo con amigos, y a las 2 empezaron a repartir gorros de Papá Noel y lo insólito: estrellitas (fuegos artificiales), en un lugar cerrado con muchísima gente. Me dirigí a un grupo para decirles que pensaran lo que estaban haciendo, que así había muerto un montón de gente inocente, y me miraron sin más y otros chicos que habían recibido me dijeron "tenés razón". Como seguían repartiendo, y no lo podía creer, con mi esposo decidimos irnos del lugar, sacamos fotos y la indignación es tremenda, dejando a mi hermano adentro y rezando para que otro Cromañón no suceda en Rosario. Ojalá la gente que lea esto tome conciencia y las autoridades y los dueños del lugar. Tengo 32 años, el lugar es para mayores. ¿Cuesta tanto tomar conciencia de las tragedias que pueden ocurrir?




























