Es verdad que al apagarse y prenderse las luces la vida útil de las lámparas de bajo consumo se pierde al igual que el ahorro y sobre la contaminación que produce el mercurio hay una contradicción: por un lado están haciendo campañas para reemplazar los termómetros con mercurio por digitales y por el otro quieren que adoptemos estas lámparas sin la debida información de como descartarlas en caso de rotura o agotamiento. Me pregunto si antes de implementar este sistema realizaron estudios de los efectos de estas lámparas sobre la piel, vista, a que distancia debe estar de la persona y que daño provoca si la luz emitida por la misma se refleja en monitores o TV. La Presidencia de la Nación propulsora de esta idea de reemplazo de lámparas debe enviar a los medios masivos información minuciosa sobre estas cuestiones a saber por la población en general y no esperar a que sucedan daños importantes e irreversibles. Todavía estamos a tiempo, esto recién comienza.
Miriam Cuesta
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