El artículo 40 de la Constitución nacional de 1949 establecía el derecho del Estado a intervenir en la economía y a tener el monopolio de explotación de determinadas actividades de valor estratégico y político. Las fuentes naturales de energía, con excepción de las vegetales, pasaban a ser del dominio de la Nación, como así también los servicios públicos y el control del comercio exterior. Leyendo este pequeño fragmento, de un solo artículo, podemos tomar conciencia qué motivaciones impulsaron a borrar con sangre, torturas y desapariciones, a la Constitución del 49. Lo que comenzó con el golpe del 55 se afirmó con la llegada de Martínez de Hoz en 1976, y se "legalizó" en el acuerdo Alfonsín- Menem de 1994. En nuestros días vivimos las consecuencias, con la pulseada del campo contra el Estado nacional. En futuro cercano tendremos la guerra de Irak trasladada a nuestro territorio como forma de robarnos nuestra agua potable. Si usted se anima a analizar este pequeño texto, posiblemente no brinde tan divertido a fin de año si tiene hijos y nietos; digo, si tiene conciencia del futuro que nos está esperando. Por el momento, mientras estamos entre brindis y brindis "ellos" disponen de la "legalidad" regalada, ¿regalada?, por los dos ex presidentes, además de las pistas para aviones de combate en el sur de nuestro país, inversión que no fue hecha para hacer turismo, precisamente. La Constitución del 49 también había dispuesto la justicia social que hoy nos haría falta recuperar. Recuperar la Constitución de 1949 se nos está haciendo una cuestión de vida o muerte: me estoy refiriendo a la suya y a la mía; no mire para otro lado. Mientras tanto,… felices sueños.



















