Los Juegos Olímpicos de Beijing nos dejó una experiencia positiva y fueron mostrados y relatados con total fidelidad e idoneidad por los distintos medios de comunicación. Cómo no emocionarnos al ver correr con tanta alegría al hombre catalogado como el más veloz del mundo, al ver jugar a Las Leonas, a los equipos de básquet y fútbol. No importa de qué país fueran, se nos dio una lección de calidad y vimos competir a los mejores atletas del mundo. Además, qué ejemplo de humildad y grandeza nos aportó la dupla Juan Curuchet y Walter Pérez en ciclismo. Al ganar sus medallas de oro hicieron que nuestros ojos se llenaran de lágrimas, cuando besaron con tanto amor y respeto el sol de nuestra bandera. Personalmente, paso mucho tiempo en Mar del Plata y puedo asegurarles que el señor Curuchet fue el principal animador y responsable del auge que tiene el ciclismo en esa ciudad. Es un ser humilde de verdad, pero con la humildad de los grandes. Fue lindísimo ver a Nora Vega luego de tantos años agitando la bandera argentina victoreando y animando a su amigo.a finalizar la competencia siendo ganador de la medalla de oro del ciclismo. Pienso en cuántos chicos se los podría sacar de las calles y evitar que lleguen a la droga si se los interesara en algún deporte y se les mostrara que hay otras opciones de vida y otras disciplinas aparte del fútbol. Pero para ello se necesitan planes de trabajo serios y a largo plazo, donde se cuente con el apoyo oficial del gobierno nacional y provincial, a través de un presupuesto para el deporte y que sea destinada una parte a la preparación de atletas para los jJuegos Olímpicos, pues muchos de los nuestros llegaron a Beijing con ayuda económica de sus familias, amigos, clubes y particulares. Se debe pensar con proyección de futuro.





























