Gracias, La Capital, por la excelente nota sobre el Radioclub Rosario, que en septiembre cumplió 80 años de existencia. No se trata de escuchar la radio (transmisión de broadcasting o FM comerciales, sino de escuchar y hablar). Todavía la radiotransmisión no ha perdido actualidad y vigencia. Las Fuerzas Armadas, las embarcaciones, el servicio de taxi, usan radio. Hasta la policía se comunica por radio. Un radioaficionado puede contactar y comunicarse con personas de cualquier parte del mundo que escuchen su transmisión o que estén transmitiendo, y para ello no necesita abonarse a ningún servidor o empresa como sucede con internet o los teléfonos. Es gratis. Sólo necesita tener el equipo transmisor y antena. Para ser radioaficionado es necesario tener licencia, que otorga la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC) y para ello es necesario hacer un curso que todos los años dicta el Radioclub. La licencia lo habilita para poseer e instalar una estación de radioaficionado. A partir de allí, a comunicarse con todo el mundo.





























