Al deambular por ciertos sectores de Rosario, observo con preocupación la apatía de mucha gente que parece tener serios problemas personales. Personas que trabajan en comercios gastronómicos, individuos que caminan cabizbajos y sin ánimo para hablar siquiera, vendedoras y vendedores que atienden despectivamente a sus clientes, son algunos de los casos que reúnen la categoría de apáticos. Apatía significa etimológicamente falta de afectividad, se caracteriza por la desidia, abandono, insensibilidad frente a lo humano. En realidad, los seres apáticos ponen en evidencia una indiferencia hacia sí mismos y al mundo que les rodea. Este tipo de situaciones se debe a que muchos ciudadanos han perdido las ilusiones de vivir mejor y todo les resulta inútil, superfluo, insignificante. No valoran al otro, tampoco lo que hacen en forma particular. Este es un grave problema que aqueja a muchos argentinos por vivir varios años sin esperanzas de cambios.



























