Señor intendente, como último recurso, me dirijo a usted para informarle que como vecino colindante de una obra en construcción en Montevideo 306 (mi domicilio es Montevideo 308, 1er. y 2do. piso), desde noviembre de 2006 sufro las consecuencias de una obra lindera. En apretada síntesis le doy algunos ejemplos: la demolición comenzó en noviembre de 2006. En marzo del 2007 llamé para verificación de daños, ya que los titulares responsables, en una oportunidad, no me podían atender por estar de vacaciones y en otra por estar de reunión con fideicomisarios y el permiso de obra le fue otorgado en mayo del 2007, después de que la demolición sin comprobación previa diera comienzo a la progresiva destrucción de lo que era una vivienda digna. En la actualidad, tengo techos rotos, escaleras, paredes rajadas, techos con humedad, paredes por cuyos agujeros se veía el exterior, muebles arruinados, cerámicos y terraza, totalmente destruida, puertas que no cerrarán jamás, humedad permanente y caída de cielorraso. Efectué denuncias telefónicas y estuve en innumerables oportunidades en Obras Particulares esperando a la inspectora para poner un horario de encuentro, ya que podían venir cuando estoy en horario de trabajo. En dos oportunidades se apersonó la arquitecta inspectora; en una le clausuró la obra por falta de bandeja de protección de 2,50 metros que corresponde y que actualmente está por caer a mi casa. Le clausuró la obra y al otro día estaban trabajando. Más aún, el último feriado trabajaron todo el día desde las 7 de la mañana (a pesar de la clausura) con un ruido descomunal (hay vecinos testigos). He contraído bronquitis crónica por la humedad permanente del dormitorio. Obviamente, puse un profesional para iniciar la causa correspondiente, pero a un año y medio aún no vino ningún veedor de Tribunales para constatar lo descripto. Ahora tengo que pagar también a un agrimensor por que se han metido dentro de mi propiedad con la medianera y debo corroborar, a pesar de tener los planos y final de obra correctos. Es que inconsultamente se toman estas atribuciones, como cuando un tiempo atrás los obreros comían en mi terraza y dejaban todos los desperdicios. Claro, en esos momentos no había nadie en la casa. En dos oportunidades pedí hablar con la arquitecta Gabriela Di Filippo y no lo logré, igualmente me enviaron a la inspectora, pero el tema consistía en poder explicarle mi odisea, pero no me atendió. Le pregunto intendente, ¿qué me pasaría a mí si yo voy a la casa del ingeniero o del arquitecto, cuyos nombres figuran en el permiso habilitante, ambos a cargo de la obra, y sobre sus propiedades yo le produzco el mismo daño que ello me están haciendo a mí? Seguramente iría detenido por atentado contra la propiedad. ¿Y la Municipalidad que otorga permisos posteriores a la iniciación de obras por meses? ¿Sabe por qué me dirijo a usted? Porque yo lo voté, y no es una impertinencia la presente abierta, sino el derecho de la impotencia ante tanta anarquía que rodea a la construcción.



















