A raíz de la polémica desatada en esta sección entre dos lectores sobre la realidad en Cuba, sólo quiero agregar que cada ser humano goza por suerte de subjetividad, sino, seríamos robots que veríamos y opinaríamos todo por igual sin discordancias. Lamentablemente, noto que cuando se hacen apreciaciones personales sobre un tema, en vez de opinar y mantener diálogo enriquecedor, se apela a la agresión hacia el otro interlocutor. Siempre digo que a Cuba, hay que "vivirla" para comprenderla. Que una semana en Varadero, no indica la realidad de toda una isla. Tuve la suerte (no durante la época de Batista, sino hace un par de años) de recorrerla, llevar gente que hacía dedo en rutas y tratarles de sacar información (son muy amables, pero al sentirse controlados, también son muy herméticos). En cada cuadra hay una "vecinal" que se ocupa de "supervisar que las opiniones no sean desfavorables". Innegable que algunas playas son hermosas. Las rutas no están señalizadas y sólo se pueden observar carteles de exaltación a la revolución y al régimen. Hay que valorar que casi no existe inseguridad, quisiera saber como actúa la justicia en cuanto a infracciones. Coincido con el señor Valdano en casi todo lo expuesto. Amplío conceptos del señor Iglesias: se le da mucha atención al turismo (creo que saben dónde está su supervivencia). Tuve la mala suerte de tener que recurrir a un hospital y charlar con el taxista, que según me comentó una cosa es la salud para el turista, y otra según relató tipo "Pami" para los habitantes. La doctora ganaba 20 dólares mensuales. No olvidemos que existen dos clases de pesos, el "peso convertible" (de uso turista un peso = 1 dólar) y el "peso cubano" (de la población: 24 pesos equivalen a un dólar). Una cubana que hizo dedo en ruta nos comentó que un uniforme para el chico de tercero le tiene que durar tres años, la "ración equivale a un cuarto litro de aceite, arroz, harina y unos porotos negros" y viajaba a comprar unas zapatillas (que le saldrían ocho dólares a otra localidad porque las que le habían entregado le quedaban chicas y en su pueblo no se conseguían). Al sureste de La Habana, Baracoa, el turismo es incipiente, por ello, los cubanos se reúnen alrededor de los hoteles deseosos de prestar algún servicio, aunque sea para que algún turista le regale una remera usada con la inscripción: Yo (corazón) New York.



























