El año, pletórico de acontecimientos, toca a su fin. En pocas líneas resulta imposible reseñar todo lo acontecido a nivel local y nacional. Entiendo que en materia política hay quienes en Rosario y en la provincia revalidaron la confianza de buena parte de la ciudadanía, reconociendo una mejoría en las condiciones de vida por la reactivación económica. No obstante, es forzoso señalar que la tan mentada "teoría del derrame", tan cara a los teóricos de la alegre miseria, aún no se ha dado, subsistiendo una enorme brecha entre las capas sociales. Aun hay bolsones de pobreza, analfabetismo, desocupación y trabajo en negro. En suma:un balance no tan positivo como para lanzarnos a celebraciones fastuosas, con frases rimbombantes extraídas del vocabulario popular como "buena onda" o exhortaciones o deseos de prosperidad invocadas a vaya a saber qué numen o espíritu todopoderoso, en un palmario ejemplo de pensamiento mágico. Sorprende que el "dios mercado" no haya sido invocado para estas celebraciones. Y para finalizar, un mensaje a nuestro intendente, por quien guardo respeto y simpatía: que la ecuanimidad sea el leitmotiv de su nueva gestión; que paguen más impuestos los que más tienen y que los modelos de su gestión sigan siendo la honestidad, la humildad y las austeridad, tan caras al
ideario socialista.
Jorge L. Medín, DNI 5.985.636




























