Es una pena que la gigantesca inversión que realizó nuestra provincia en el Aeropuerto Internacional de Rosario se vea deslucida por la actitud de algunos choferes de los remises que allí operan. El viernes 1º de febrero viajé con mi mujer y una nieta de un año y medio desde Porto Alegre a Rosario. El vuelo se atrasó una hora y arribó aproximadamente a las 2 de la mañana del sábado. Como nuestra nieta estaba con muy alta temperatura necesitábamos llegar cuanto antes para darle los remedios del caso. Tanto Migraciones como la Aduana nos hicieron pasar de inmediato, ambos con la más absoluta corrección y eficiencia. Lo mismo que el resto de los pasajeros que nos cedieron inmediatamente el lugar. Mientras yo terminaba los trámites respectivos, mi mujer se dirigió a la salida, al mostrador de remises. Como no había nadie, con la bebita en brazos, se dirigió a un grupo de choferes que estaban afuera esperando pasajeros. Le dijeron que no podía subir a ningún auto dado que me debía esperar a mí y era por orden de salida. Todo de muy mal modo y en forma descomedida y desconsiderada. Se tuvo que quedar parada en la salida del aeropuerto, con la bebita llorando en sus brazos pese a que ofreció que le cobraran la espera. Cuando salí, poco después, me dirigí al remise oficial del aeropuerto que estaba esperando a unos metros de distancia y por supuesto nos trajo de inmediato a destino en un perfecto auto 0 km, absolutamente limpio y con la máxima corrección. Nos enteramos al día siguiente que los choferes que hicieron pasar tan mal momento a mi mujer se trata de un grupo de remiseros, la mayoría de Funes, ciudad en cuya jurisdicción está el Aeropuerto. Recordé que en enero de 2007 hicimos exactamente el mismo viaje y el remisero que nos llevó (de Funes) tenía el auto en tan malas condiciones que no poseía la fuerza suficiente para remontar la subida de calle Laprida adonde no dirigimos en esa oportunidad. Todo esto contrasta con la ciudad de Porto Alegre donde el taxista de aeropuerto que tomamos era correcto, amable y en un vehículo flamante e impecable. Tomó las valijas y las llevó hasta el carrito mas cercano. No se trata de dejar sin trabajo a nadie. Se trata de que antes de admitir cargar pasajeros en un aeropuerto internacional las autoridades de éste deben exigir un mínimo curso de atención al viajero además de las licencias municipales respectivas. Y que se tomen exámenes y cada tanto se hagan inspecciones sorpresa.



























