El último fin de semana largo, junto al grupo misionero Nueva Generación de la parroquia Cristo Rey de Fisherton, integrado por aproximadamente 40 personas entre 13 y 60 años, viajamos a un lugar "olvidao", como dice la chacarera de Duende Garnica.

El último fin de semana largo, junto al grupo misionero Nueva Generación de la parroquia Cristo Rey de Fisherton, integrado por aproximadamente 40 personas entre 13 y 60 años, viajamos a un lugar "olvidao", como dice la chacarera de Duende Garnica.
Estuvimos organizando esta misión durante meses, recibiendo donaciones, vendiendo empanadas y trabajando duro para poder lograr la primera parte, porque es un proyecto a largo plazo con muchas cosas por hacer. Lógicamente que todo esto tiene una ganancia, porque todos hacemos algo para obtener un lucro, nosotros recibimos besos, caricias, sonrisas, miradas, inocencia y muchísimos sentimientos más que no se pueden describir de la gente del Tibirí. Nuestro objetivo es llegar a los corazones duros para que se ablanden y a los corazones blandos que no pudimos encontrar. Que Dios los bendiga
Héctor Blanco